Efectos del tiempo sentados a la hora del almuerzo sobre el consumo y desperdicio de alimentos en niños en edad escolar

Efectos del tiempo sentados a la hora del almuerzo sobre el consumo y desperdicio de alimentos en niños en edad escolar

El consumo de frutas y verduras aumenta en los niños en edad escolar si disponen de al menos 20 minutos sentados para el almuerzo. El hallazgo respalda las políticas que requieren que los niños dispongan de al menos 20 minutos de almuerzo sentados, y podrían tener repercusiones favorables para la ingesta alimentaria y el desperdicio de alimentos de los niños.

 

JAMA, 22/06/2021Effects of Longer Seated Lunch Time on Food Consumption and Waste in Elementary and Middle School–age Children. A Randomized Clinical Trial”.

Importancia: Los expertos en salud recomiendan al menos 20 minutos de tiempo de almuerzo sentado para los niños, pero no existe una política federal para la duración del período de almuerzo en los Estados Unidos. Se necesitan estrategias adicionales en el National School Lunch Program para mitigar el desperdicio de alimentos a fin de mantener la viabilidad de la Healthy, Hunger-Free Kids Act.

Objetivo: Evaluar el efecto de un tiempo para el almuerzo con más tiempo sentado sobre el consumo y el desperdicio de alimentos entre los niños en edad escolar primaria y secundaria.

Diseño, entorno y participantes: Este ensayo cruzado aleatorio entre participantes se realizó del 3 al 28 de junio de 2019, por un total de 20 días de estudio. Todos los asistentes a un campamento de verano realizado en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, fueron invitados a participar en el estudio. Los participantes eran niños en edad de escuela primaria y secundaria y todos los días de estudio se les proporcionó un almuerzo preparado de acuerdo con los estándares de nutrición del National School Lunch Program.

Intervención: Se sirvieron cinco menús a lo largo del estudio. Se asignó aleatoriamente una condición de almuerzo sentado de 20 minutos o 10 minutos a cada día para cada uno de los 5 menús.

Principales resultados y medidas: Los resultados primarios fueron el consumo de alimentos, el desperdicio y la ingesta dietética, que se analizaron por separado para cada componente de la comida (fruta, verdura, plato principal [proteína más grano], bebida [leche y agua] y leche sola). Se evaluó la ingesta dietética en cuanto a calorías, grasas, carbohidratos, fibra, proteínas, vitamina D, calcio, hierro y potasio. Se observaron los comportamientos de los participantes durante la comida, incluido el tiempo sentado, así como el nivel de conversación y uso del teléfono.

Resultados: Se observó un total de 38 niños con 241 bandejas de almuerzo. Los 38 niños tenían una edad media (DE) de 11,86 (1,23) años y 23 eran mujeres (61%); 30 tenían una etnia no hispana / no latina (79%) y 23 eran personas blancas (61%). Durante 10 minutos de la hora del almuerzo sentados, los participantes consumieron significativamente menos fruta (−11,3 puntos porcentuales; IC del 95%, −18,1 a −4,5) y verduras (−14,1 puntos porcentuales; IC del 95%, −22,7 a −5,7) en comparación con 20 minutos de almuerzo sentado. El consumo y desperdicio de entradas y bebidas no difirió entre las condiciones de almuerzo sentado de 10 minutos y 20 minutos. Los participantes también consumieron significativamente más y desperdiciaron significativamente menos calorías (−22,03 kcal; IC del 95%, −39,47 a −4,61 kcal), carbohidratos (−3,81 g; IC del 95%, −6,20 a −1,42 g), fibra dietética (−0,51 g; IC del 95%, −0,81 a −0,19 g), proteína (−1,11 g; IC del 95%, −2,17 a −0,04 g), hierro (−0,20 mg; IC del 95%, −0,38 a −0,02 mg), y potasio (-53,49 mg; IC del 95%, -84,67 a -22,32 mg) durante la condición de almuerzo sentado de 20 minutos.

Conclusiones y relevancia: Este estudio encuentra que el consumo de frutas y verduras aumentó en los niños en edad escolar en la condición de almuerzo sentados durante 20 minutos. Este hallazgo respalda las políticas que requieren que los niños dispongan de al menos 20 minutos de almuerzo sentados; esas políticas podrían tener repercusiones favorables para la ingesta alimentaria y el desperdicio de alimentos de los niños.