Suplementos vitamínicos y minerales para prevenir la demencia o retrasar el deterioro cognitivo en personas con deterioro cognitivo leve

Suplementos vitamínicos y minerales para prevenir la demencia o retrasar el deterioro cognitivo en personas con deterioro cognitivo leve

La evidencia sobre los suplementos de vitaminas y minerales como tratamientos para el deterioro cognitivo leve es muy limitada. Tres años de tratamiento con dosis altas de vitamina E probablemente no reducen el riesgo de progresión a demencia, pero no tenemos datos sobre este resultado para otros suplementos. Solo las vitaminas B se han evaluado en más de un ECA. No hay evidencia de efectos beneficiosos en la cognición de la suplementación con vitaminas B durante seis a 24 meses. La evidencia de un estudio único con una reducción de la de la atrofia cerebral en participantes que tomaron vitamina B y un efecto beneficioso de la vitamina B en la memoria episódica en aquellos con mayor homocisteína sérica al inicio del estudio, justifica un intento de replicación.

Rev. Cochrane, 01/11/2018“Vitamin and mineral supplementation for preventing dementia or delaying cognitive decline in people with mild cognitive impairment”

 

Las vitaminas y los minerales tienen muchas funciones en el sistema nervioso que son importantes para la salud del cerebro. Se ha sugerido que varios suplementos vitamínicos y minerales diferentes podrían ser útiles para mantener la función cognitiva y retrasar la aparición de la demencia. En esta revisión, tratamos de examinar la evidencia de esto en personas que ya tenían deterioro cognitivo leve (DCL).

Objetivos: Evaluar los efectos de los suplementos de vitaminas y minerales sobre la función cognitiva y la incidencia de demencia en personas con deterioro cognitivo leve.

Métodos de búsqueda: Se realizaron búsquedas en ALOIS, el registro especializado del Grupo Cochrane de Demencia y Mejora Cognitiva (CDCIG), así como en MEDLINE, Embase, PsycINFO, CENTRAL, CINAHL, LILACs, Colección principal de Web of Science, ClinicalTrials.gov y el Portal de la OMS / ICTRP, de inicio al 25 de enero de 2018.

Criterios de selección: Se incluyeron ensayos aleatorios o cuasialeatorios controlados con placebo que evaluaron los suplementos de vitaminas o minerales administrados por vía oral en participantes con un diagnóstico de deterioro cognitivo leve y que evaluaron la incidencia de demencia o resultados cognitivos, o ambos. Nos interesaron los estudios aplicables a la población general de personas mayores y, por lo tanto, se excluyeron los estudios en los que los participantes tenían deficiencias graves de vitaminas o minerales.

Recogida y análisis de datos: Se buscaron datos sobre los resultados primarios de la incidencia de demencia y la función cognitiva general y sobre los resultados secundarios de la memoria episódica, la función ejecutiva, la velocidad de procesamiento, la calidad de vida, el rendimiento funcional, la impresión clínica global, los eventos adversos y la mortalidad. Se realizó la recopilación de datos y el análisis de acuerdo con los métodos de revisión sistemática Cochrane estándar. Se evaluó el riesgo de sesgo de los estudios incluidos mediante la herramienta de evaluación Cochrane “‘Risk of bias”. Agrupamos las vitaminas y los minerales de acuerdo con su mecanismo de acción putativo y, cuando consideramos que era clínicamente apropiado, agrupamos los datos utilizando métodos de efectos aleatorios. Utilizamos los métodos GRADE para evaluar la calidad general de la evidencia para cada comparación y resultado.

Resultados principales: Se incluyeron cinco ensayos con 879 participantes que investigaron los suplementos de vitamina B. En cuatro ensayos, la intervención fue una combinación de vitaminas B6, B12 y ácido fólico; en uno solo era ácido fólico. Dosis variadas. Hemos considerado que hay algunos riesgos de rendimiento y sesgo de deserción y de informe selectivo de resultados entre estos ensayos. Nuestros principales resultados de eficacia fueron la incidencia de demencia y las puntuaciones en las medidas de la función cognitiva general. Ninguno de los ensayos informó la incidencia de demencia y la evidencia sobre la función cognitiva general fue de muy baja calidad. Probablemente hubo poco o ningún efecto de las vitaminas B tomadas durante seis a 24 meses en la memoria episódica, la función ejecutiva, la velocidad de procesamiento o la calidad de vida. La evidencia en nuestros otros resultados clínicos secundarios, incluidos los daños, fue muy escasa o de muy baja calidad. Hubo pruebas de un estudio de que puede haber una tasa más lenta de atrofia cerebral durante dos años en los participantes que toman vitaminas B. El mismo estudio informó del análisis de subgrupos basados en el nivel de homocisteína sérica (tHcy) al inicio del estudio y encontró evidencia de que las vitaminas B pueden mejorar la memoria episódica en aquellos con tHcy por encima de la mediana al inicio del estudio.

Se incluyó un ensayo (n = 516) de suplementos de vitamina E. La vitamina E se administró como 1000 UI de alfa-tocoferol dos veces al día. Consideramos que este ensayo tiene riesgo de desgaste y sesgo de informe selectivo. Probablemente no hubo efecto de la vitamina E en la probabilidad de progresión de la DCL a la demencia de Alzheimer en tres años (HR 1.02; IC del 95%: 0.74 a 1.41; n = 516; 1 estudio, evidencia de calidad moderada). Tampoco hubo evidencia de un efecto en puntos temporales intermedios. Los datos disponibles no nos permitieron realizar análisis, pero los autores no informaron un efecto significativo de tres años de suplementación con vitamina E en la función cognitiva general, la memoria episódica, la velocidad de procesamiento, la impresión clínica global, el rendimiento funcional, los eventos adversos o la mortalidad (cinco muertes en cada grupo). Consideramos que esto es una evidencia de baja calidad.

Se incluyó un ensayo (n = 256) de suplementos de vitamina E y vitamina C combinados y un ensayo (n = 26) de suplementos con picolinato de cromo. En ambos casos, hubo un único resultado cognitivo elegible, pero consideramos que la evidencia es de muy baja calidad y, por lo tanto, no podemos estar seguros de ningún efecto.

Conclusiones de los autores: La evidencia sobre los suplementos de vitaminas y minerales como tratamientos para el deterioro cognitivo leve es muy limitada. Tres años de tratamiento con dosis altas de vitamina E probablemente no reducen el riesgo de progresión a demencia, pero no tenemos datos sobre este resultado para otros suplementos. Solo las vitaminas B se han evaluado en más de un ECA. No hay evidencia de efectos beneficiosos en la cognición de la suplementación con vitaminas B durante seis a 24 meses. La evidencia de un estudio único con una reducción de la de la atrofia cerebral en participantes que tomaron vitamina B y un efecto beneficioso de la vitamina B en la memoria episódica en aquellos con mayor homocisteína sérica al inicio del estudio, justifica un intento de replicación.