Síntomas predictivos y comorbilidades para la infección grave por COVID-19

Síntomas predictivos y comorbilidades para la infección grave por COVID-19

La disnea es el único síntoma fuertemente predictivo tanto para la enfermedad grave (media de edad de 46 años) como para el ingreso en la UCI (media de 62,4 años), y podría ser útil para guiar las decisiones de manejo clínico al inicio de la enfermedad. Los pacientes con EPOC son particularmente vulnerables a la mayor gravedad clínica e ingreso en UCI.


Antecedentes: Un brote de coronavirus que comenzó en China, ahora se está convirtiendo en una emergencia de salud pública de rápido interés internacional. El espectro clínico de la enfermedad COVID-19 es variado, y la identificación de los factores asociados con la enfermedad grave se ha descrito como una prioridad de investigación urgente. Se ha observado que los pacientes de edad avanzada con comorbilidades preexistentes son más vulnerables a enfermedades más graves. Sin embargo, los síntomas específicos y las comorbilidades que predicen con mayor intensidad la gravedad de la enfermedad no están claros. Realizamos una revisión sistemática y un metanálisis para identificar los síntomas y las comorbilidades predictivas de la gravedad de COVID-19.

Método: Se realizó una búsqueda bibliográfica en tres bases de datos (MEDLINE, EMBASE y Global Health) para estudios indexados hasta el 5 de marzo de 2020. Dos revisores seleccionaron de forma independiente la literatura y ambos también completaron la extracción de datos. La evaluación de la calidad de los estudios se realizó mediante la lista de verificación STROBE. Se realizó un metanálisis de efectos aleatorios para los síntomas seleccionados y las comorbilidades para identificar a los más asociados con la infección grave por COVID-19 o la admisión a la UCI.

Resultados: De los 2.259 estudios identificados, se seleccionaron 42 después del análisis de título y resumen, y se seleccionaron 7 estudios (incluidos 1.813 pacientes con COVID-19) para su inclusión. El grupo de la UCI fue el de más edad (62,4 años) en comparación con el grupo que no ingresó en la UCI (46 años), con una proporción significativamente mayor de hombres (67,2% frente a 57,1%, p = 0,04). La disnea fue el único síntoma predictivo significativo tanto para la enfermedad grave (pOR 3.70, IC del 95% 1.83 – 7.46) como para la admisión a la UCI (pOR 6.55, IC del 95% 4.28 – 10.0). A pesar de la baja prevalencia de EPOC en los grupos de enfermedad grave e ingresados en la UCI (4.5% y 9.7%, respectivamente), la EPOC fue la comorbilidad predictiva más fuerte tanto para la enfermedad grave (pOR 6.42, IC 95% 2.44 – 16.9) como para la admisión a la UCI (pOR 17.8, IC 95% 6.56 – 48.2). La enfermedad cardiovascular y la hipertensión también fueron muy predictivas tanto para la enfermedad grave como para el ingreso en la UCI. Aquellos con ECV e hipertensión tuvieron 4.4 (IC 95% 2.64 – 7.47) y 3.7 (IC 95% 2.22 – 5.99) veces más probabilidades de tener un ingreso en la UCI respectivamente, en comparación con los pacientes sin la comorbilidad.

Conclusiones: La disnea fue el único síntoma fuertemente predictivo tanto para la enfermedad grave como para el ingreso en la UCI, y podría ser útil para guiar las decisiones de manejo clínico al inicio de la enfermedad. Al observar a los pacientes ingresados en la UCI, que representan el extremo más severo del espectro de gravedad clínica, los pacientes con EPOC son particularmente vulnerables, y aquellos con enfermedad cardiovascular e hipertensión también tienen un alto riesgo de enfermedad grave. Para ayudar a la evaluación clínica, la estratificación del riesgo, la asignación eficiente de recursos y las intervenciones específicas de salud pública, la investigación futura debe tener como objetivo definir aún más a las personas con alto riesgo de enfermedad grave con COVID-19.