Lecciones aprendidas al aliviar las restricciones de COVID-19: análisis de 9 países

Lecciones aprendidas al aliviar las restricciones de COVID-19: análisis de 9 países

Herramientas de rastreo de contactos en los nueve países y regiones.

1.- Los países deben avanzar en base a la epidemiología o a la epidemiología en combinación con otras consideraciones.
2.- Los países no deben aliviar las restricciones hasta que cuenten con sistemas sólidos para monitorear de cerca la situación de la infección.
3.- Durante algún tiempo se necesitarán medidas continuas para reducir la transmisión.
4.- Cada país debe contar con un sistema eficaz de búsqueda, prueba, rastreo, aislamiento y apoyo.

 

The Lancet, 24/09/2020Lessons learnt from easing COVID-19 restrictions: an analysis of countries and regions in Asia Pacific and Europe”.

 

La pandemia de COVID-19 constituye una crisis mundial sin precedentes. Muchos países han implementado restricciones al movimiento de la población para frenar la propagación del coronavirus 2, síndrome respiratorio agudo severo, y evitar que los sistemas de salud se vean abrumados; algunos han instituido bloqueos totales o parciales. Sin embargo, los bloqueos y otras restricciones extremas no se pueden mantener a largo plazo con la esperanza de que haya una vacuna o tratamiento eficaz para COVID-19. Los gobiernos de todo el mundo ahora enfrentan el desafío común de aliviar los bloqueos y las restricciones al mismo tiempo que equilibran diversas preocupaciones de salud, sociales y económicas. Para facilitar el aprendizaje entre países, este documento de política de salud utiliza un marco adaptado para examinar los enfoques adoptados por nueve países y regiones de altos ingresos que han comenzado a aliviar las restricciones de COVID-19: cinco en la región de Asia Pacífico (Hong Kong [ Región Administrativa Especial], Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Corea del Sur) y cuatro en Europa (Alemania, Noruega, España y el Reino Unido). Este análisis comparativo presenta importantes lecciones que aprender de las experiencias de estos países y regiones. Aunque en la actualidad se desconoce el futuro del virus, los países deben seguir compartiendo sus experiencias, proteger a las poblaciones en riesgo y reprimir la transmisión para salvar vidas.

…/…

Discusión
Cada vez hay más conciencia de que eliminar las restricciones de COVID-19 no se trata de volver a la normalidad prepandémica, sino de hacer una transición gradual y cautelosa a una nueva normalidad, mientras se está listo para volver a imponer medidas si y cuando sea necesario. No obstante, los países han divergido en cuanto a la velocidad, escala e intensidad a la que han implementado intervenciones similares, y se pueden observar diferencias entre Asia y Europa a este respecto. Por ejemplo, muchos países asiáticos, excepto Japón, realizaron rápidamente pruebas exhaustivas, rastreo y aislamiento de todos los casos (es decir, no solo los casos graves) desde el inicio del brote, reforzados por tecnología de vigilancia innovadora, mientras que estos procesos se han retrasado considerablemente en la mayor parte de Europa, excepto Alemania. Además, los casos confirmados se aíslan en su mayoría en instituciones más que en el hogar en Asia, pero no en Europa. El uso de cubiertas faciales para proteger a otros también se ha adoptado en mayor medida en Asia que en Europa. Estas diferencias deben considerarse en el contexto de las experiencias con pandemias pasadas y las políticas económicas adoptadas en los años previos a esta crisis actual. En Europa, más de una década de medidas de austeridad han debilitado sustancialmente los sistemas de salud y la protección social en muchos países. Por el contrario, las principales epidemias, como el SARS en 2003 y el MERS en 2015, llevaron a muchos países asiáticos a invertir en la construcción de una infraestructura sólida de atención médica y salud pública que estaría bien equipada para manejar el próximo brote. Los ciudadanos también han estado mejor condicionados para cooperar con reglas estrictas y vigilancia invasiva en tiempos de crisis en comparación con los ciudadanos de países sin experiencia de grandes epidemias, y la mayoría de la gente acepta un compromiso entre sus derechos personales y el bien público.

Aunque el futuro de COVID-19 se desconoce en la actualidad, los países deben planificar y prepararse para el peor de los casos. No es demasiado tarde para aprender y aplicar ahora las siguientes lecciones. Primero, como se describe aquí, los países pueden avanzar principalmente en base a la epidemiología o de la epidemiología en combinación con otras consideraciones; sin embargo, es esencial un plan claro y transparente que describa qué factores se están tomando en cuenta. Idealmente, estos planes deberían indicar explícitamente los niveles o fases de flexibilización de las restricciones, los criterios para pasar al siguiente nivel o fase, y las medidas de contención que conlleva cada nivel o fase.

En segundo lugar, los países no deben aliviar las restricciones hasta que cuenten con sistemas sólidos para monitorear de cerca la situación de la infección. Aunque se ha dicho mucho sobre el uso de R como indicador de toma de decisiones, requiere datos de alta calidad en tiempo real (por ejemplo, uso de R en Hong Kong) y debe interpretarse en el contexto de una buena comprensión de la epidemiología. Por ejemplo, un pequeño brote localizado puede aumentar el valor de R para todo el país, pero no requiere un bloqueo a nivel nacional.

En tercer lugar, durante algún tiempo se necesitarán medidas continuas para reducir la transmisión. Por ejemplo, la disminución de interacciones a unos pocos contactos repetidos para crear burbujas sociales, como fue pionera en Nueva Zelanda, puede permitir la interacción al tiempo que reduce la transmisión. Ahora se acepta que los cubrimientos faciales de tela pueden reducir significativamente la transmisión de persona a persona, con un estudio alemán que informa que el uso de cubiertas faciales redujo la tasa de crecimiento diario de las infecciones por COVID-19 reportadas en un 40-60%. Es fundamental que los gobiernos eduquen, involucren y empoderen a todos los miembros de la sociedad, especialmente a los más vulnerables, para participar en la respuesta pandémica. En lugar de elaborar estas medidas en base a suposiciones sobre lo que las comunidades pueden o no pueden aceptar, los ciudadanos deberían participar directamente en el proceso de coproducción de soluciones adaptadas al contexto local.

En cuarto lugar, cada país debe contar con un sistema eficaz de búsqueda, prueba, rastreo, aislamiento y apoyo. Los datos preliminares para las pruebas sugieren que identificar y aislar los casos leves y asintomáticos puede reducir significativamente la R, la carga de atención de la salud y la mortalidad en general. Los nuevos modelos de detección de detección directa y paso a paso en Corea del Sur que fomentan las pruebas proactivas de posibles contactos de casos ofrecen una manera segura y eficiente de expandir y mejorar la búsqueda de casos. Un estudio de modelado también ha sugerido que el aislamiento institucional, adoptado por algunos países asiáticos, es más efectivo que el aislamiento en el hogar para reducir la transmisión en el hogar y la comunidad. En el rastreo de contactos, se estima que el rastreo basado en aplicaciones detiene la transmisión si hay una tasa de captación del 56% en la población, y puede ser eficaz para ralentizar la transmisión a tasas de captación más bajas. Sin embargo, el rastreo digital no puede reemplazar el rastreo manual tradicional. A medida que se disponga de más pruebas, algunas de estas estrategias podrían ayudar a los países a mantener la supresión viral y evitar el regreso a un bloqueo total.

Básicamente, este sistema de búsqueda, prueba, rastreo, aislamiento y apoyo debe estar respaldado por una inversión sostenida en la capacidad de salud pública y la capacidad del sistema de salud en términos de instalaciones, suministros y fuerza laboral. La OMS y el Fondo Monetario Internacional han pedido conjuntamente a los gobiernos que den prioridad a los gastos en salud, lo que debe ir de la mano con la capacitación y la retención de trabajadores calificados para impulsar la recuperación económica. Por último, el argumento es sólido para los países que adoptan el llamado COVID cero, estrategia que tiene como objetivo eliminar la transmisión doméstica. La experiencia de Nueva Zelanda muestra que esta estrategia es desafiante, pero es una aspiración importante, sobre todo porque la creciente carga del llamado COVID prolongado se hace evidente en las personas que han sobrevivido al COVID-19 pero continúan teniendo síntomas durante más tiempo de lo esperado. Como más países comienzan a reabrir sus fronteras, las herramientas de detección y las medidas de cuarentena se vuelven esenciales para identificar casos potenciales y prevenir una mayor transmisión en la comunidad. Para garantizar que las medidas de control sean adecuadas, es importante que los países revisen y optimicen estos procesos con regularidad.

En el espíritu de colaboración internacional, este documento de política de salud ha presentado lecciones que se pueden aprender de nueve países y regiones sobre la compleja y desafiante tarea de aliviar las restricciones de COVID-19. Como muestra la experiencia de Nueva Zelanda, aliviar las restricciones es algo que debe manejarse con gran cuidado y vigilancia continua y, en el momento de redactar este artículo, España, Alemania y el Reino Unido han ofrecido un recordatorio del enorme potencial de resurgimiento si no se implementan salvaguardias integrales. Dada la naturaleza en rápida evolución de la pandemia y las medidas tomadas para su respuesta, nuestro documento de Política de Salud proporciona inevitablemente una instantánea provisional, más que un análisis concluyente, de las situaciones y estrategias de varios países y regiones. No obstante, el marco comparativo desarrollado en este documento de política sanitaria puede seguir utilizándose para facilitar el aprendizaje entre países y orientar la formulación de políticas futuras. Esperamos que los países sigan compartiendo sus experiencias, información y estrategias a medida que responden a este virus que no conoce fronteras.