Investigación durante la prueba de la vacuna contra el ébola en Congo: es complicado

Investigación durante la prueba de la vacuna contra el ébola en Congo: es complicado

Los resultados de los estudios pueden descubrir sorpresas. De hecho, en la edición del 30 de enero de The Journal of Infectious Diseases, Rimoin y sus colegas describen cómo encontraron anticuerpos contra el Ébola en cientos de personas en la República Democrática del Congo que viven en áreas que nunca han tenido un brote documentado de la enfermedad. Hay más preguntas que responder y no solo una licencia en juego.

Science, 25/05/2018“Research during Ebola vaccine trial: It’s complicated”

http://www.sciencemag.org/news/2018/05/research-during-ebola-vaccine-trial-it-s-complicated

 

Durante un brote del mortal virus del Ébola como el que está en marcha en la República Democrática del Congo (RDC), la investigación necesariamente queda relegada a las estrategias de contención probadas, que incluyen aislamiento de personas infectadas, identificación y prueba de sus contactos y entierro seguro de los muertos. Pero la República Democrática del Congo aprobó un ensayo para una vacuna y un segundo estudio secundario al anterior para evaluar la respuesta inmune a la vacuna, con la esperanza de que la intervención “experimental” pueda ayudar a frenar el brote y ofrecer algunas ideas para el futuro.

La vacuna sin licencia, fabricada por Merck, tuvo unos resultados excepcionales en un ensayo clínico de gran envergadura realizado en Guinea durante el brote de 2015, pero se realizó cuando la epidemia ya se estaba reduciendo y tuvo poco impacto para ponerle fin. En el último recuento en la República Democrática del Congo fueron diagnosticados 52 casos como probables o sospechosos; 22 muertes han sido informadas; y el brote se ha extendido a tres lugares en la provincia de Équateur, incluida una ciudad de 1,2 millones de personas en el congestionado rio Congo.

El nuevo ensayo reflejará la estrategia utilizada en Guinea y vacunará “anillos” de personas alrededor de los casos: contactos (hay más de 600 ya), contactos de contactos y personal de respuesta de primera línea. El estudio seguirá a las personas vacunadas para ver si desarrollan enfermedades y controlar los eventos adversos para evaluar la seguridad. Por razones éticas, no existe un grupo de control, por lo que el estudio arrojará datos limitados sobre la eficacia. “La vacuna es solo una parte de la gran respuesta”, explica Yap Boum, un microbiólogo de Médicos Sin Fronteras que vive en Yaundé y está ayudando al Ministerio de Salud Pública de la República Democrática del Congo a realizar el estudio. (Pueden realizarse estudios de otros tratamientos experimentales, como anticuerpos monoclonales y medicamentos, pero ninguno ha sido aprobado por el gobierno de la República Democrática del Congo).

El segundo estudio intentará extraer más datos del ensayo de la vacuna. Desde 2015, un grupo liderado por la epidemióloga Anne Rimoin de la Universidad de California, Los Ángeles, ha estado trabajando con colegas en la República Democrática del Congo en un estudio sobre el Ébola que ha tomado muestras de sangre de más de 1000 trabajadores de la salud, así como aproximadamente 100 sobrevivientes y sus contactos. Ahora, en colaboración con Boum y el equipo de vacunas, el grupo está ampliando ese trabajo para recoger muestras de los nuevos voluntarios que participan en el ensayo de la vacuna. “Habitualmente, durante los brotes luchas para tener estos protocolos en su lugar y afortunadamente ya tenemos uno que coincide bastante bien con el objetivo del gobierno y todos los que se preguntan como de bien podrían funcionar estas vacunas”, dice Rimoin.

El análisis de sangre podría aclarar si las personas tienen inmunidad preexistente al Ébola, en cuyo caso la vacuna estaría impulsando una respuesta existente. Los análisis de varias respuestas inmunes desencadenadas por la vacuna en personas que desarrollan y no desarrollan el Ébola también podrían ayudar a aclarar por qué la vacuna tiene éxito o falla.

Para recogerr y almacenar muestras de sangre, el equipo de Rimoin viaja a áreas remotas de la República Democrática del Congo con congeladores que bajan de -80 ° C, que alimentan con sus propios generadores y baterías. También cargan en miles de tubos de ensayo, pipetas y otros equipos para crear su laboratorio de campo. “Cuando hacemos este trabajo, dedicamos mucho tiempo a la logística de cómo mantener frías las muestras”, dice Rimoin.

Aunque el ensayo de Guinea descubrió que la vacuna ofrecía una sorprendente protección del 100% en los grupos vacunados, no tomó sangre de los participantes. Rimoin señala que la población de Guinea difiere genéticamente e inmunológicamente de la de la República Democrática del Congo. En particular, señala, el ébola nunca se había visto en Guinea antes de esa epidemia, mientras que este es el noveno brote en la República Democrática del Congo. “Es muy importante obtener todos los datos que se pueda para comprender cómo funciona la vacuna en diferentes poblaciones”, dice Rimoin.

Algunos investigadores que trabajaron en el estudio de Guinea cuestionan la practicidad y el valor de tomar muestras de sangre en la República Democrática del Congo. “Las extracciones de sangre complicarían significativamente las operaciones de campo en las comunidades afectadas por la enfermedad, donde la sangre no es solo un fluido sino que está cargada de simbolismo”, dice Marie-Paule Kieny, que ayudó a realizar el estudio cuando trabajaba para la Organización Mundial de la Salud. Ahora es directora de investigación en INSERM, la agencia francesa de investigación biomédica, en París. En el momento del estudio de Guinea, las comunidades reaccionaron violentamente con algunos trabajadores de extensión e inicialmente hubo una gran preocupación de que muchas personas ni siquiera se ofrecieran voluntariamente para participar en un estudio de vacunas, pero casi 8000 personas lo hicieron.
Mark Feinberg, quien encabeza la Iniciativa Internacional de la Vacuna contra el SIDA en la ciudad de Nueva York y que trabajó para Merck durante el ensayo en Guinea, también cuestiona el valor del estudio de Rimoin. La vacuna de Merck fue probada en muchos otros estudios, y varios de ellos hicieron extracciones de sangre para ayudar a aclarar la relación entre la vacunación y varias respuestas inmunes. Merck dice que planea usar datos de unas 18,000 personas vacunadas en esos ensayos para respaldar su solicitud de licencia el próximo año. “No estoy seguro de que tener datos adicionales sobre las respuestas inmunes en el brote actual en la República Democrática del Congo, se sumen significativamente a este paquete de datos”, dice Feinberg.

Para Anthony Fauci, que dirige el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en Bethesda, Maryland, más datos siempre son buenos. “Siempre es mejor tener material que puedas examinar que no disponer fr ningún material”, dice. Linda Venczel, una epidemióloga de la organización no lucrativa PATH en Seattle, Washington, que trabaja en la República Democrática del Congo, está de acuerdo. El estudio es “fantástico”, dice ella, y el grupo de Rimoin tiene la confianza de los líderes de salud pública en el país. “Sus encuestas serológicas son muy importantes”, dice Venczel. “Son este tipo de datos cuantitativos los que necesitamos”.

Rimoin espera que sus estudios descubran sorpresas. De hecho, en la edición del 30 de enero de The Journal of Infectious Diseases, Rimoin y sus colegas describen cómo encontraron anticuerpos contra el Ébola en cientos de personas en la República Democrática del Congo que viven en áreas que nunca han tenido un brote documentado de la enfermedad. “Hay más preguntas para responder que solo la licencia”, dice.