Ingesta de alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad cardiovascular

Ingesta de alimentos ultraprocesados y riesgo de enfermedad cardiovascular

En este gran estudio prospectivo observacional, un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, coronarias y cerebrovasculares. Estos resultados deben confirmarse en otras poblaciones y entornos, sin que se haya establecido todavía la causalidad. Varios factores en el procesamiento, como la composición nutricional del producto final, los aditivos, los materiales de contacto y los contaminantes neoformados, pueden desempeñar un papel en estas asociaciones, y se necesitan más estudios para comprender mejor las contribuciones relativas. Mientras tanto, las autoridades de salud pública en varios países han comenzado recientemente a promover alimentos sin procesar o mínimamente procesados y a recomendar limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.

BMJ, 29/05/2019Ultra-processed food intake and risk of cardiovascular disease: prospective cohort study (NutriNet-Santé)

Objetivo: Evaluar las posibles asociaciones entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Diseño: Estudio de cohorte basado en la población.

Ámbito: La cohorte NutriNet-Santé, Francia 2009-18.

Participantes: 105.159 participantes de al menos 18 años. Se recogieron las ingestas dietéticas utilizando registros dietéticos repetidos de 24 horas (5,7 para cada participante en promedio), diseñados para registrar el consumo habitual de los participantes de 3.300 alimentos. Estos alimentos se categorizaron utilizando la clasificación NOVA según el grado de procesamiento.

Principales medidas de resultados: Asociaciones entre la ingesta de alimentos ultraprocesados y el riesgo general de enfermedades cardiovasculares, coronarias y cerebrovasculares evaluadas por los modelos multivariables de riesgo proporcional de Cox ajustados por factores de riesgo conocidos.

Resultados: Durante una mediana de seguimiento de 5,2 años, la ingesta de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular general (1.409 casos; índice de riesgo para un incremento absoluto de 10 en el porcentaje de alimentos ultraprocesados en la dieta 1,12 (intervalo de confianza del 95%: 1,05 a 1,20); p <0,001, 518.208 años persona, tasas de incidencia en los consumidores más altos de alimentos ultraprocesados (cuarto cuartil) 277 por 100.000 personas años, y en consumidores bajos (primer cuartil) 242 por 100.000 personas años), riesgo de enfermedad coronaria (665 casos; índice de riesgo 1.13 (1.02 a 1.24); P = 0.02, 520 319 persona años, tasas de incidencia 124 y 109 por 100.000 persona años, en los consumidores alto y bajo, respectivamente), y riesgo de enfermedad cerebrovascular (829 casos; índice de riesgo 1.11 (1.01 a 1.21); P = 0.02, 520.023 años persona, tasas de incidencia 163 y 144 por 100.000 personas año, en consumidores altos y bajos, respectivamente). Estos resultados siguieron siendo estadísticamente significativos después del ajuste de varios marcadores de la calidad nutricional de la dieta (ácidos grasos saturados, ingestas de sodio y azúcar, fibra dietética o un patrón dietético saludable derivado del análisis de componentes principales) y después de una gran variedad de análisis de sensibilidad.

Conclusiones: En este gran estudio prospectivo observacional, un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con mayores riesgos de enfermedades cardiovasculares, coronarias y cerebrovasculares. Estos resultados deben confirmarse en otras poblaciones y entornos, sin que se haya establecido todavía la causalidad. Varios factores en el procesamiento, como la composición nutricional del producto final, los aditivos, los materiales de contacto y los contaminantes neoformados, pueden desempeñar un papel en estas asociaciones, y se necesitan más estudios para comprender mejor las contribuciones relativas. Mientras tanto, las autoridades de salud pública en varios países han comenzado recientemente a promover alimentos sin procesar o mínimamente procesados y a recomendar limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.