Inducción del trabajo de parto a las 41 semanas versus manejo expectante hasta las 42 semanas

Inducción del trabajo de parto a las 41 semanas versus manejo expectante hasta las 42 semanas

Este ensayo no puede mostrar la no inferioridad del manejo expectante en comparación con la inducción del parto en mujeres con embarazos sin complicaciones a las 41 semanas; en cambio, se encontró una diferencia significativa del 1,4% para el riesgo de resultados perinatales adversos en favor de la inducción, aunque las posibilidades de un buen resultado perinatal fueron altas con ambas estrategias y la incidencia de mortalidad perinatal, puntuación de Apgar <4 a los cinco minutos e ingreso en UCIN bajas.

BMJ, 20/02/2019 Induction of labour at 41 weeks versus expectant management until 42 weeks (INDEX): multicentre, randomised non-inferiority trial

Objetivo: Comparar la inducción del trabajo de parto a las 41 semanas con el manejo expectante hasta las 42 semanas en mujeres de bajo riesgo.

Diseño: Ensayo de etiqueta abierta, aleatorio controlado de no inferioridad.

Ámbito: 123 clínicas de partos de atención primaria y 45 hospitales (atención secundaria) en los Países Bajos, 2012-16.

Participantes: 1.801 mujeres de bajo riesgo con un embarazo único sin complicaciones aleatorizadas a la inducción (n = 900) o al tratamiento expectante hasta las 42 semanas (n = 901).

Intervenciones: Inducción a las 41 semanas o manejo expectante hasta las 42 semanas con inducción si fue necesaria. Medidas de resultado primarias: El resultado primario fue un compuesto de mortalidad perinatal y morbilidad neonatal (puntuación de Apgar <7 a los cinco minutos, pH arterial <7,05, síndrome de aspiración de meconio, lesión del plexo braquial, hemorragia intracraneal e ingreso en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) Los resultados secundarios incluyeron los resultados maternos y el modo de parto. La hipótesis nula de que el manejo expectante es inferior a la inducción se probó con un margen de no inferioridad del 2%.

Resultados: La edad gestacional media en el parto fue de 41 semanas + 0 días (rango intercuartil 41 semanas + 0 días-41 semanas + 1 día) para el grupo de inducción y 41 semanas + 2 días (41 semanas + 0 días-41 semanas + 5 días) para el grupo de gestión expectante. El resultado primario se analizó tanto para la población por intención de tratar como para la población por protocolo. En el grupo de inducción, 15/900 (1,7%) mujeres tuvieron un resultado perinatal adverso versus 28/901 (3,1%) en el grupo de tratamiento expectante (diferencia de riesgo absoluta −1,4%, intervalo de confianza del 95% −2,9% a 0,0%, P = 0.22 por no inferioridad). 11 (1,2%) lactantes en el grupo de inducción y 23 (2,6%) en el grupo de manejo expectante tuvieron una puntuación de Apgar <7 a los cinco minutos (riesgo relativo (RR) 0,48; IC del 95%: 0,23 a 0,98). Ningún lactante en el grupo de inducción y tres (0,3%) en el grupo de manejo expectante tuvieron una puntuación de Apgar <4 a los cinco minutos. Se produjo una muerte fetal (0,1%) en el grupo de inducción y dos (0,2%) en el grupo de manejo expectante. No se produjeron muertes neonatales. 3 (0,3%) neonatos en el grupo de inducción versus 8 (0,9%) en el grupo de manejo expectante fueron ingresados en una UCIN (RR 0,38; IC del 95%: 0,10 a 1,41). No se encontraron diferencias significativas en los resultados maternos adversos compuestos (inducción n = 122 (13.6%) versus manejo expectante n = 102 (11.3%)) o en la tasa de cesárea (ambos grupos n = 97 (10.8%)).

Conclusiones: Este estudio no puede mostrar la no inferioridad del manejo expectante en comparación con la inducción del parto en mujeres con embarazos sin complicaciones a las 41 semanas; en cambio, se encontró una diferencia significativa del 1,4% para el riesgo de resultados perinatales adversos en favor de la inducción, aunque las posibilidades de un buen resultado perinatal fueron altas con ambas estrategias y la incidencia de mortalidad perinatal, puntuación de Apgar <4 a los cinco minutos e ingreso en UCIN bajas.