Examen postmortem de pacientes con COVID-19

Examen postmortem de pacientes con COVID-19

Hallazgos macroscópicos y microscópicos en el pulmón.

Esta evaluación post mortem de 10 pacientes con COVID-19, el daño alveolar difuso agudo y organizador, y la persistencia de SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio fueron los hallazgos histopatológicos predominantes y constituyeron la principal causa de muerte en pacientes con y sin ventilación invasiva.


Aproximadamente el 15% de las personas afectadas por la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) desarrollan una enfermedad grave, y del 5% al 6% están en estado crítico (insuficiencia respiratoria y / o disfunción o insuficiencia de múltiples órganos)1,2. Pacientes gravemente enfermos y en estado crítico tienen una alta tasa de mortalidad, especialmente con la edad avanzada y condiciones médicas coexistentes. Debido a que todavía no hay datos suficientes sobre la causa de la muerte, describimos los exámenes post mortem en una serie de casos de pacientes con COVID-19.

Métodos: Entre el 4 y el 19 de abril de 2020, realizamos exámenes postmortem en serie en pacientes con infección por coronavirus 2 (SARS-CoV-2) con síndrome respiratorio agudo severo que fallecieron en el Centro Médico de la Universidad de Augsburgo (Alemania). Las autopsias se realizaron de acuerdo con las mejores prácticas publicadas3. Se evaluaron muestras de pulmón, corazón, hígado, bazo, riñón, cerebro, derrame pleural y líquido cefalorraquídeo (LCR). Se analizaron para el SARS-CoV-2 por reacción en cadena de la polimerasa postmortem nasofaríngeo, traqueal, hisopos bronquiales, derrame pleural y LCR. Este estudio fue aprobado por la junta de revisión institucional local y se obtuvo el consentimiento informado por escrito de los familiares.

Resultados: De 12 pacientes consecutivos con COVID-19 que fallecieron, se realizaron exámenes post mortem en 10. La edad media fue de 79 años (rango, 64-90 años); 7 pacientes eran varones. Todos los casos dieron positivo para el SARS-CoV-2 mediante un hisopo nasofaríngeo al momento del ingreso al hospital. La mediana de duración desde el ingreso hasta la muerte fue de 7,5 días (rango, 1-26 días). Los síntomas iniciales más frecuentes incluyeron fiebre, tos y disnea. En 9 pacientes, las radiografías de tórax detectaron infiltraciones con opacidad de vidrio esmerilado predominantemente en los campos pulmonares medio e inferior. Los pacientes tenían una mediana de 4 comorbilidades preexistentes conocidas (rango, 0-6), siendo la enfermedad cardiovascular la más frecuente (tabla). Se detectó daño pulmonar estructural preexistente (p. ej., enfisema) en 2 pacientes. Ninguno de los pacientes tuvo eventos tromboembólicos en los vasos centrales en la autopsia o antes de la muerte.

En todos los casos, incluidos 6 pacientes que no recibieron ventilación invasiva, el hallazgo histológico principal fue el daño alveolar difuso diseminado en diferentes etapas (el correlato histopatológico del síndrome de dificultad respiratoria aguda). El daño alveolar difuso fue detectable en todos los lóbulos, pero apareció distribuido de manera desigual con una manifestación pronunciada en los campos pulmonares medio e inferior (Figura, A-B). Se encontraron signos de daño alveolar difuso agudo exudativo de fase temprana con formación de membrana hialina, edema intraalveolar y tabiques alveolares engrosados con infiltración perivascular de linfocitos-plasmocitos. El hallazgo predominante fue el daño alveolar difuso en etapa de organización con pronunciada proliferación fibroblástica, fibrosis parcial, hiperplasia de neumocitos que condujo a engrosamiento intersticial y alveoles colapsados, e infiltración irregular de linfocitos. En las áreas de organización del daño alveolar difuso, se observó metaplasia ósea y escamosa reactiva (Figura, C-G). La fibrosis completamente establecida fue más prominente en el paciente 1, lo que finalmente condujo a la destrucción casi completa del parénquima pulmonar. En 5 pacientes, la infiltración menor de neutrófilos fue indicativa de infección secundaria y / o aspiración.

La miocarditis linfocítica leve y los signos de epicarditis fueron detectables en 4 y 2 casos, respectivamente. La histología hepática mostró mínima infiltración linfoplasmacelular periportal y signos de fibrosis. No hubo patología morfológicamente detectable en otros órganos. Específicamente, no se encontraron signos de encefalitis o vasculitis del sistema nervioso central.
Al momento de la autopsia, el SARS-CoV-2 todavía era detectable en las vías respiratorias de todos los pacientes. La prueba de reacción en cadena de la polimerasa fue positiva en derrame pleural pero negativa en todas las muestras de LCR.

Discusión: En esta evaluación post mortem de 10 pacientes con COVID-19, el daño alveolar difuso agudo y organizador, y la persistencia de SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio fueron los hallazgos histopatológicos predominantes y constituyeron la principal causa de muerte en pacientes con y sin ventilación invasiva. La infiltración de linfocitos hepáticos periportales se consideró inflamación inespecífica. No está claro si las alteraciones mioepicárdicas representaron inflamación sistémica o miocarditis temprana; no se cumplieron los criterios para la miocarditis verdadera. No se pudo detectar afectación del sistema nervioso central por COVID-19.

Este estudio tiene limitaciones, incluido el pequeño número de casos de un solo centro y la falta de pruebas de infección viral directa de órganos.

Las características histológicas pulmonares de COVID-19 se parecían a las observadas en enfermedades causadas por otras infecciones por Betacoronavirus, como el síndrome respiratorio agudo severo4 y el síndrome respiratorio del Medio Oriente5.