Evidencia convencional y genética sobre etiología de las enfermedades vasculares y del alcohol

Evidencia convencional y genética sobre etiología de las enfermedades vasculares y del alcohol

Asociaciones de los patrones de consumo y con determinantes genotípicos del consumo de alcohol con la incidencia de enfermedad coronaria.

La epidemiología genética muestra que los efectos protectores del consumo moderado de alcohol para el accidente cerebrovascular son en gran medida no causales. El consumo de alcohol aumenta la presión arterial y el riesgo de apoplejía, y en este estudio aparece un pequeño efecto sobre el riesgo de infarto de miocardio.

The Lancet, 04/04/2019Conventional and genetic evidence on alcohol and vascular disease aetiology: a prospective study of 500 000 men and women in China

La ingesta moderada de alcohol se ha asociado con una reducción del riesgo cardiovascular en muchos estudios, en comparación con la abstinencia o con un consumo mayor de alcohol. Los estudios en Asia oriental pueden ayudar a determinar si estas asociaciones son causales o no, ya que dos variantes genéticas comunes afectan en gran medida los patrones de consumo de alcohol. Utilizamos estas dos variantes para evaluar la relación entre el riesgo cardiovascular y la ingesta media de alcohol pronosticada por genotipo en los hombres, contrastando los hallazgos con los de las mujeres (algunas de las cuales beben).

Métodos: El estudio prospectivo China Kadoorie Biobank inscribió a 512.715 adultos entre el 25 de junio de 2004 y el 15 de julio de 2008, de diez áreas de China, registrando el consumo de alcohol y otras características. Les sigue durante aproximadamente 10 años (hasta el 1 de enero de 2017), monitoreando la enfermedad cardiovascular (incluido el accidente cerebrovascular isquémico, la hemorragia intracerebral y el infarto de miocardio) mediante la vinculación con los registros de morbilidad y mortalidad y los registros electrónicos del hospital. 161.498 participantes fueron genotipados para dos variantes que alteran el metabolismo del alcohol, ALDH2-rs671 y ADH1B-rs1229984. Se utilizó la regresión ajustada de Cox para obtener los riesgos relativos que asocian la incidencia de la enfermedad con los patrones de consumo autoinformados (epidemiología genética, es decir, aleatorización mendeliana), con estratificación por área de estudio variación entre áreas en las tasas de enfermedad y en la ingesta pronosticada por genotipo.

Hallazgos: El 33% (69.897/210.205) de los hombres informó haber consumido alcohol en la mayoría de las semanas, en comparación con solo el 2% (6.245/302.510) de las mujeres. Entre los hombres, la epidemiología convencional encontró asociaciones en forma de U con la incidencia de ictus isquémico (n = 14.930), hemorragia intracerebral (n = 3.496) e infarto agudo de miocardio (n = 2.958); los hombres que informaron haber bebido alrededor de 100 g de alcohol por semana (1 ó 2 unidades al día) tuvieron menor riesgo de las enfermedades respecto de los no bebedores o bebedores intensos. En contraste, aunque la ingesta masculina media de alcohol predicha por genotipo varía ampliamente (de 4 a 256 g por semana, es decir, de casi cero a aproximadamente cuatro unidades por día), no tuvo ninguna asociación en forma de U con el riesgo. Para el accidente cerebrovascular, la ingesta media de alcohol pronosticada por el genotipo tuvo una asociación log-lineal positiva con el riesgo, que fue más fuerte para la hemorragia intracerebral (riesgo relativo [RR] por 280 g por semana 1.58, IC 95% 1.36-1.84, p <0 · 0001) que para el accidente cerebrovascular isquémico (1.27, 1.13-1.43, p = 0.0001). Sin embargo, para el infarto de miocardio, el alcohol promedio pronosticado por genotipo no se asoció significativamente con el riesgo (RR por 280 g por semana 0.96, IC 95% 0.78-1.18, p = 0.69). La ingesta habitual de alcohol en la ingesta actual y la ingesta pronosticada por genotipo en todos los hombres tuvieron asociaciones positivas igualmente fuertes con la presión arterial sistólica (cada p <0.0001). Entre las mujeres, pocas bebieron y el estudio de los genotipos no predijo una ingesta media alta de alcohol y no se asoció positivamente con la presión arterial, el accidente cerebrovascular o el infarto de miocardio.

Interpretación: La epidemiología genética muestra que los efectos protectores del consumo moderado de alcohol para el accidente cerebrovascular son en gran medida no causales. El consumo de alcohol aumenta la presión arterial y el riesgo de apoplejía, y en este estudio aparece un pequeño efecto sobre el riesgo de infarto de miocardio.

Fondos: Chinese Ministry of Science and Technology, Kadoorie Charitable Foundation, National Natural Science Foundation of China, British Heart Foundation, Cancer Research UK, GlaxoSmithKline, Medical Research Council, y Wellcome Trust.