Evaluación de la contribución de la dieta a los niveles de ácido úrico sérico

Evaluación de la contribución de la dieta a los niveles de ácido úrico sérico

La dieta contribuye muy poco a la variación del nivel de ácido úrico (urato) sérico en la población general, al contrario que la herencia genética cuya contribución es muy alta.

BMJ, 10/10/2018“Evaluation of the diet wide contribution to serum urate levels: meta-analysis of population based cohorts”

Objetivo: Evaluar sistemáticamente los componentes de la dieta para determinar la asociación con los niveles séricos de urato, y evaluar las contribuciones relativas de las estimaciones del patrón de la dieta y las variantes genéticas heredadas a la variación de la población en los niveles séricos de urato (ácido úrico).

Diseño: Metanálisis de datos de corte transversal de los Estados Unidos.

Fuentes de datos: Cinco estudios de cohorte.

Métodos de revisión: Se incluyeron en los análisis 16.760 individuos de ascendencia europea (8.414 hombres y 8.346 mujeres) de los EE.UU. Los individuos elegibles tenían más de 18 años, sin enfermedad renal o gota, y no tomaban medicamentos para bajar el urato ni diuréticos. Todos los participantes tenían mediciones de urato sérico, datos de encuestas dietéticas, información sobre posibles factores de confusión (sexo, edad, índice de masa corporal, ingesta diaria promedio de calorías, años de educación, niveles de ejercicio, estado de fumador y estado menopáusico) y genotipos de genoma completo. Las principales medidas de resultado fueron los niveles medios de urato en suero y la variación en los niveles de urato en suero. Se utilizaron para cuantificar las asociaciones los valores β (intervalos de confianza del 95%) y los valores de P corregidos por Bonferroni a partir de análisis de regresión lineal multivariable, junto con los valores de R2 de regresión parcial.

Resultados: Siete alimentos se asociaron con niveles elevados de urato sérico (cerveza, licor, vino, papa ((patatas)), pollo, refrescos y carne ((ternera, cerdo o cordero)) y ocho alimentos se asociaron con niveles bajos de urato sérico (huevos, maní ((cacahuetes)), cereales fríos, leche descremada, queso, pan integral, margarina y frutas no cítricas) en el grupo de hombres, mujeres o total. Tres puntuaciones de dieta, construidas en base a las pautas de dieta saludable, se asociaron inversamente con los niveles de urato sérico y un cuarto, el patrón de dieta basada en datos se asoció positivamente con niveles elevados de urato sérico, pero cada uno explicó ≤0,3% de la varianza en el urato sérico. En comparación, el 23,9% de la varianza en los niveles de urato en suero se explicó por una variación común de nucleótidos únicos en el genoma.

Conclusión: En contraste con las contribuciones genéticas, la dieta explica muy poca variación en los niveles del ácido úrico (urato) sérico en la población general.