Estrategias de cuarentena y pruebas en el rastreo de contactos para el SARS-CoV-2

Estrategias de cuarentena y pruebas en el rastreo de contactos para el SARS-CoV-2

Potencial de transmisión evitado con rastreo y demora de prueba reducida. La relación se calculó como la suma de los días de los períodos infecciosos de los casos secundarios pasados ​​en cuarentena o autoaislamiento dividida por la suma de los días de los períodos infecciosos de los casos secundarios. Se muestran las proporciones para cada estrategia frente a la línea de base de 14 días de cuarentena sin pruebas, para las estrategias basadas en cuarentena (se requiere la cuarentena desde el momento del rastreo hasta que hayan pasado n días desde la exposición, con o sin una prueba en el último día; A ) y estrategias de prueba diarias (pruebas diarias de LFA sin cuarentena durante n días a partir del rastreo, aislando solo después de un resultado positivo de la prueba; B). Se asumió que la adherencia a la cuarentena y el autoaislamiento era del 50% y el 67%, respectivamente. Se supuso que la demora desde la prueba positiva de un caso índice hasta el rastreo de los casos secundarios era de 3 días (promedio actual16) en el escenario de referencia, con demoras investigadas reducidas a la mitad y eliminadas. Las barras centrales indican la relación mediana para una estrategia dada, con intervalos de incertidumbre del 95% y 50% indicados por barras sombreadas claras y oscuras, respectivamente. LFA = antígeno de flujo lateral.

Las pruebas pueden permitir una reducción sustancial de la duración de la cuarentena o su sustitución a cambio de un pequeño exceso en el riesgo de transmisión. La disminución de los retrasos en las pruebas y el seguimiento, y el aumento de la adherencia aumentarán aún más la eficacia de estas estrategias. Se requiere más investigación para evaluar empíricamente los posibles costes (mayor riesgo de transmisión, falsa seguridad) y beneficios (reducción del tiempo de la cuarentena, mayor adherencia) de tales estrategias antes de su adopción como política.

 

The Lancet Public Health, 20/01/2021Quarantine and testing strategies in contact tracing for SARS-CoV-2: a modelling study”.

Antecedentes: En la mayoría de los países, se solicita a los contactos de casos confirmados de COVID-19 que se mantengan en cuarentena durante 14 días después de la exposición para limitar la transmisión asintomática. Si bien teóricamente es eficaz, esta política supone una carga social y económica sustancial tanto para el individuo como para la sociedad en general, lo que podría ocasionar una baja adherencia y una reducción de la eficacia de la política. Nuestro objetivo era evaluar el mérito de probar a los contactos para evitar la transmisión y reemplazar o reducir la duración de la cuarentena para los contactos no infectados.

Métodos: Usamos un modelo basado en agentes para simular la dinámica de la carga viral de los contactos expuestos y su potencial de transmisión posterior en diferentes estrategias de cuarentena y pruebas. Comparamos el desempeño de las cuarentenas de diferentes duraciones, las pruebas con PCR o pruebas de antígeno de flujo lateral (LFA) al final de la cuarentena, y las pruebas diarias de LFA sin cuarentena, con la estrategia actual de cuarentena de 14 días. También investigamos el efecto de los retrasos en el rastreo de contactos y el cumplimiento tanto de la cuarentena como del autoaislamiento sobre la efectividad de cada estrategia.

Resultados: Suponiendo niveles moderados de adherencia a la cuarentena y el autoaislamiento, el autoaislamiento solo en el inicio de los síntomas puede prevenir el 37% (intervalo de incertidumbre [IU] del 95% 12–56) del potencial de transmisión posterior de casos secundarios. 14 días de cuarentena posterior a la exposición reducen la transmisión en un 59% (95% UI 28-79). La cuarentena con liberación después de una prueba de PCR negativa 7 días después de la exposición podría evitar una proporción similar (54%, 95% UI 31-81; razón de riesgo [RR] 0.94, 95% UI 0.62-1.24) al período de cuarentena de 14 días, al igual que la cuarentena con una prueba de LFA negativa 7 días después de la exposición (50%, 95% UI 28-77; RR 0.88, 0.66–1.11) o pruebas diarias sin cuarentena para 5 días después del rastreo (50%, 95% UI 23–81; RR 0.88, 0.60–1.43) si todas las pruebas resultan negativas. Podría ser posible un mayor efecto si las personas se aíslan más estrictamente después de una prueba positiva y si los contactos pueden ser notificados más rápido.

Interpretación: Las pruebas pueden permitir una reducción sustancial de la duración de la cuarentena o su sustitución por un pequeño exceso en el riesgo de transmisión. La disminución de los retrasos en las pruebas y el seguimiento, y el aumento de la adherencia aumentarán aún más la eficacia de estas estrategias. Se requiere más investigación para evaluar empíricamente los posibles costes (mayor riesgo de transmisión, falsa seguridad) y beneficios (reducción del tiempo de la cuarentena, mayor adherencia) de tales estrategias antes de su adopción como política.

Fondos: National Institute for Health Research, UK Research and Innovation, Wellcome Trust, EU Horizon 2021, y la Bill & Melinda Gates Foundation.