Estado socioeconómico, factores de riesgo de enfermedades no transmisibles y velocidad de la marcha en adultos mayores

Estado socioeconómico, factores de riesgo de enfermedades no transmisibles y velocidad de la marcha en adultos mayores

La asociación independiente entre el estado socioeconómico y el funcionamiento físico en la vejez es comparable, en fuerza y consistencia, con los factores de riesgo establecidos para las enfermedades no transmisibles. Los resultados de este estudio sugieren que abordar todos estos factores de riesgo (sedentarismo, obesidad, hipertensión, diabetes, tabaco) podría aumentar sustancialmente los años de vida en los que se conserva un buen funcionamiento físico.

BMJ, 23/03/2018“Socioeconomic status, non-communicable disease risk factors, and walking speed in older adults: multi-cohort population based study”

https://www.bmj.com/content/360/bmj.k1046 

 

Objetivo: Evaluar la asociación del bajo nivel socioeconómico y los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles (diabetes, consumo elevado de alcohol, presión arterial alta, obesidad, inactividad física, tabaquismo) con la pérdida de la funcionalidad física a edades más avanzadas.

Diseño: Estudio basado en la población de múltiples cohortes.

Ámbito: 37 estudios de cohortes de 24 países en Europa, los Estados Unidos, América Latina, África y Asia, 1990-2017.

Participantes: 109.107 hombres y mujeres de 45-90 años.

Medida de resultado principal: El funcionamiento físico se evaluó mediante la prueba de velocidad de la marcha, un índice válido de la capacidad funcional general. Los años de funcionalidad perdidos se calcularon como una medida para cuantificar la diferencia en la velocidad de caminar entre los expuestos y los no expuestos a un nivel socioeconómico bajo y los factores de riesgo.

Resultados: Según las estimaciones del modelo mixto, los hombres de 60 años y de bajo nivel socioeconómico tenían la misma velocidad de marcha que los hombres de 66,6 años de alto nivel socioeconómico (años de funcionalidad perdidos 6,6 años, intervalo de confianza del 95% 5,0 a 9,4). Los años de funcionalidad perdidos para las mujeres fueron 4,6 (3,6 a 6,2). En hombres y mujeres, se perdieron respectivamente, 5,7 (4,4 a 8,1) y 5,4 (4,3 a 7,3) años de funcionamiento a los 60 años debido a la actividad física insuficiente, 5,1 (3,9 a 7,0) y 7,5 (6,1 a 9,5) debido a la obesidad, 2,3 (1,6 a 3,4) y 3,0 (2,3 a 4,0) debido a hipertensión, 5,6 (4,2 a 8,0) y 6,3 (4,9 a 8,4) debido a diabetes, y 3,0 (2,2 a 4,3) y 0,7 (0,1 a 1,5) debido al consumo de tabaco. En los análisis restringidos a países de altos ingresos, el número de años perdidos atribuibles al bajo nivel socioeconómico a los 60 años fue de 8,0 (5,7 a 13,1) para los hombres y 5,4 (4,0 a 8,0) para las mujeres, mientras que en los países de bajos y medianos ingresos fue 2,6 (0,2 a 6,8) para los hombres y 2,7 (1,0 a 5,5) para las mujeres. Dentro de los países de altos ingresos, el número de años de funcionalidad perdidos atribuibles al bajo nivel socioeconómico a los 60 años fue mayor en los Estados Unidos que en Europa. El funcionamiento físico continuó disminuyendo como función de los factores de riesgo desfavorables entre las edades de 60 y 85 años. Los años de funcionalidad perdidos fueron mayores que los años de vida perdidos debido al bajo nivel socioeconómico y los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles.

Conclusiones: La asociación independiente entre el estado socioeconómico y el funcionamiento físico en la vejez es comparable, en fuerza y consistencia, con los factores de riesgo establecidos para las enfermedades no transmisibles. Los resultados de este estudio sugieren que abordar todos estos factores de riesgo (sedentarismo, obesidad, hipertensión, diabetes, tabaco) podría aumentar sustancialmente los años de vida en los que se conserva un buen funcionamiento físico.