Estado de anticuerpos e incidencia de infección por SARS-CoV-2 en trabajadores sanitarios

Estado de anticuerpos e incidencia de infección por SARS-CoV-2 en trabajadores sanitarios

Incidencia observada de resultados de PCR positivos para SARS-CoV-2 según el estado basal de anticuerpos IgG anti-pico. La incidencia de pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) que resultaron positivas para la infección por SARS-CoV-2 durante el período de abril a noviembre de 2020 se muestra por cada 10.000 días en riesgo entre los trabajadores de la salud de acuerdo con su estado de anticuerpos al inicio del estudio. En trabajadores sanitarios seronegativos, se realizaron 1.775 pruebas de PCR (8,7 por 10.000 días en riesgo) en personas sintomáticas y 28.878 (141 por 10.000 días en riesgo) en personas asintomáticas; en trabajadores sanitarios seropositivos, se realizaron 126 (8,0 por 10.000 días en riesgo) en personas sintomáticas y 1.704 (108 por 10.000 días en riesgo) en personas asintomáticas. RR indica razón de tasas.

La presencia de anticuerpos IgG anti-espiga o anti-nucleocápside se asoció con un riesgo sustancialmente reducido de reinfección por SARS-CoV-2 en los siguientes 6 meses.

 

ANTECEDENTES: La relación entre la presencia de anticuerpos contra el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) y el riesgo de reinfección posterior sigue sin estar clara.

MÉTODOS: Investigamos la incidencia de infección por SARS-CoV-2 confirmada por la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en trabajadores sanitarios seropositivos y seronegativos que asistían a las pruebas del personal asintomático y sintomático de los hospitales de la Universidad de Oxford en el Reino Unido. El estado inicial de los anticuerpos se determinó mediante pruebas de IgG anti-pico (análisis primario) y anti-nucleocápside, y se realizó un seguimiento de los miembros del personal durante hasta 31 semanas. Estimamos la incidencia relativa de resultados positivos de la prueba de PCR y la nueva infección sintomática según el estado de los anticuerpos, ajustando la edad, el sexo informado por el participante y los cambios en la incidencia a lo largo del tiempo.

RESULTADOS: Participaron un total de 12.541 trabajadores sanitarios y se midieron IgG anti-picos; 11.364 fueron seguidos después de resultados negativos de anticuerpos y 1.265 después de resultados positivos, incluidos 88 en los que se produjo seroconversión durante el seguimiento. Un total de 223 trabajadores de la salud anti-pico seronegativos tuvieron una prueba de PCR positiva (1.09 por 10.000 días en riesgo), 100 durante la detección mientras estaban asintomáticos y 123 mientras estaban sintomáticos, mientras que 2 trabajadores de la salud anti-pico seropositivos tuvieron una prueba de PCR positiva (0,13 por 10.000 días de riesgo), y ambos trabajadores estaban asintomáticos cuando se les hizo la prueba (índice de tasa de incidencia ajustado, 0,11; intervalo de confianza del 95%, 0,03 a 0,44; p = 0,002). No hubo infecciones sintomáticas en trabajadores con anticuerpos anti-picos. Las proporciones de tasas fueron similares cuando se utilizó la prueba de IgG anti-nucleocápside solo o en combinación con la prueba de IgG anti-pico para determinar el estado inicial.

CONCLUSIONES: La presencia de anticuerpos IgG anti-espiga o anti-nucleocápside se asoció con un riesgo sustancialmente reducido de reinfección por SARS-CoV-2 en los siguientes 6 meses. (Financiado por el U.K. Government Department of Health and Social Care y otros.)