El patrocinio de la industria azucarera de estudios con roedores libres de gérmenes que vinculan la sacarosa con la hiperlipidemia y el cáncer: análisis histórico de los documentos internos

El patrocinio de la industria azucarera de estudios con roedores libres de gérmenes que vinculan la sacarosa con la hiperlipidemia y el cáncer: análisis histórico de los documentos internos

La industria azucarera no reveló la evidencia del daño observada en los estudios con animales identificando que el riesgo de la sacarosa sobre la enfermedad cardíaca coronaria es mayor que con el almidón, y también evitó que la sacarosa fuera examinada como un posible carcinógeno. La influencia de la microbiota intestinal en los efectos diferenciales de la sacarosa y el almidón en los lípidos sanguíneos, así como la influencia de la calidad de los hidratos de carbono sobre la beta-glucuronidasa y la actividad cancerosa, merecen un análisis más detallado.

Plos Biology, 21/11/2017“Sugar industry sponsorship of germ-free rodent studies linking sucrose to hyperlipidemia and cancer: An historical analysis of internal documents”

http://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.2003460 

 

En 1965, la Sugar Research Foundation (SRF) financió en secreto una revisión en el New England Journal of Medicine que descartó o escondió la evidencia que relacionaba el consumo de sacarosa con los niveles de lípidos en sangre y, por lo tanto, con la enfermedad cardíaca coronaria (ECC). Posteriormente, la SRF financió la investigación con animales para evaluar los riesgos de la sacarosa sobre la ECC. El objetivo de este estudio fue examinar la planificación, la financiación y la evaluación interna de un proyecto de investigación costeado por la SRF titulado “Proyecto 259: carbohidratos y lípidos en la sangre en ratas libres de gérmenes”, dirigido por el Dr. W.F.R. Pover en la Universidad de Birmingham, Birmingham, Reino Unido, entre 1967 y 1971. Se utilizó un método narrativo de estudio de casos para evaluar el Proyecto SRF 259 de 1967 a 1971, basado en documentos internos de la industria azucarera. El Proyecto 259 encontró una reducción estadísticamente significativa en triglicéridos séricos en las ratas sin gérmenes alimentadas con una dieta alta en azúcares en comparación con ratas convencionales alimentadas con una dieta básica PRM (una dieta granulada que contenía harinas de cereales, harina de soja, harina de pescado blanco y levadura seca fortificada con suplemento vitamínico equilibrado y mezcla de oligoelementos). Los resultados sugirieron a la SRF que la microbiota intestinal tiene un papel causal en la hipertrigliceridemia inducida por carbohidratos. Otro estudio que comparó ratas convencionales alimentadas con una dieta rica en azúcar con las alimentadas con una dieta alta en almidón sugirió que el consumo de sacarosa podría estar asociado con niveles elevados de beta-glucuronidasa, una enzima previamente asociada con el cáncer de vejiga en humanos. La SRF finalizó el Proyecto 259 sin publicar los resultados. La industria azucarera no reveló la evidencia del daño de los estudios con animales que reforzara el caso de que el riesgo de ECC con la sacarosa es mayor que con el almidón y evitó que la sacarosa fuera examinada como un posible carcinógeno. La influencia de la microbiota intestinal en los efectos diferenciales de la sacarosa y el almidón en los lípidos sanguíneos, así como la influencia de la calidad de los hidratos de carbono sobre la beta-glucuronidasa y la actividad cancerosa, merecen un análisis más detallado.