Distanciamiento físico, mascarillas faciales y protección ocular para prevenir la transmisión del COVID-19

Distanciamiento físico, mascarillas faciales y protección ocular para prevenir la transmisión del COVID-19

Gráfico de arbol que muestra estimaciones ajustadas para la asociación del uso de mascarillas con infección viral que causa COVID-19, SARS o MERS.

Esta revisión sistemática y metaanálisis respalda el distanciamiento físico de 1 m o más y proporciona estimaciones cuantitativas para modelos y rastreo de contactos. El uso óptimo de las mascarillas faciales, respiradores y protección ocular en entornos públicos y de atención médica deben estar informados por estos hallazgos y factores contextuales. No obstante, se necesitan ensayos aleatorios sólidos para informar mejor la evidencia de estas intervenciones.


El coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) causa COVID-19 y se transmite de persona a persona a través del contacto cercano. Nuestro objetivo fue investigar los efectos de la distancia física, las mascarillas faciales y la protección ocular en la transmisión de virus en entornos de atención médica y no médica (por ejemplo, en la comunidad).

Métodos: Hicimos una revisión sistemática y un metaanálisis para investigar la distancia óptima para evitar la transmisión del virus de persona a persona y evaluar el uso de mascarillas faciales y protección ocular para prevenir la transmisión del virus. Obtuvimos datos para el SARS-CoV-2 y los betacoronavirus que causan el síndrome respiratorio agudo severo y el síndrome respiratorio del Medio Oriente de 21 fuentes estándar específicas de la OMS y específicas de COVID-19. Se realizaron búsquedas en estas fuentes de datos desde el inicio de la base de datos hasta el 3 de mayo de 2020, sin restricción por idioma, para estudios comparativos y factores contextuales de aceptabilidad, factibilidad, uso de recursos y equidad. Se examinaron los registros, se extrajeron los datos y se evaluó el riesgo de sesgo por duplicado. Hicimos metaanálisis frecuentista y bayesiano y metarregresiones de efectos aleatorios. Se calificó la certeza de la evidencia de acuerdo con los métodos Cochrane y el enfoque GRADE. Este estudio está registrado con PROSPERO, CRD42020177047.

Resultados: Nuestra búsqueda identificó 172 estudios observacionales en 16 países y seis continentes, ensayos controlados no randomizasos y 44 estudios comparativos relevantes en entornos de atención médica y no médica (n = 25.697 pacientes). La transmisión de virus fue menor con un distanciamiento físico de 1 m o más, en comparación con una distancia de menos de 1 m (n = 10.736, cociente de probabilidad ajustado [aOR] 0.18, IC 95% 0.09 a 0.38; diferencia de riesgo [RD] −10.2%, IC 95% −11.5 a −7.5; certeza moderada); la protección se incrementó a medida que se alargó la distancia (cambio en el riesgo relativo [RR] 2.02 por m; pinteracción = 0.041; certeza moderada). El uso de mascarillas podría conseguir una gran reducción en el riesgo de infección (n = 2.647; aOR 0.15, IC 95% 0.07 a 0.34, RD −14.3%, −15.9 a −10.7; baja certeza), con asociaciones más fuertes con N95 o respiradores similares en comparación con mascarillas quirúrgicas desechables o similares (por ejemplo, máscaras de algodón reutilizables de 12-16 capas; pinteracción = 0.090; probabilidad posterior> 95%, baja certeza). La protección ocular también se asoció con menos infección (n = 3.713; aOR 0.22, IC 95% 0.12 a 0.39, RD −10.6%, IC 95% −12.5 a −7.7; baja certeza). Los estudios no ajustados y los análisis de subgrupos y sensibilidad mostraron hallazgos similares.

Interpretación: Los resultados de esta revisión sistemática y metanálisis respaldan el distanciamiento físico de 1 m o más y proporcionan estimaciones cuantitativas para modelos y rastreo de contactos que pueden informar la política. El uso óptimo de las mascarillas faciales, los respiradores y la protección ocular en entornos públicos y de atención médica deben estar informados por estos hallazgos y factores contextuales. Se necesitan ensayos aleatorios sólidos para informar mejor la evidencia de estas intervenciones, pero esta evaluación sistemática de la mejor evidencia disponible actualmente podría informar una guía provisional.

Fondos: Organización Mundial de la Salud.