Determinantes sociales de la salud, ciencia de datos y toma de decisiones: forjando una síntesis transdisciplinaria

Determinantes sociales de la salud, ciencia de datos y toma de decisiones: forjando una síntesis transdisciplinaria

Propuesta de un nuevo enfoque basado en datos para orientar a los responsables políticos y profesionales que buscan mejorar la salud mediante la mejora de las condiciones sociales y económicas que impulsan la salud a nivel mundial y local.

Artículo de perspectiva
Dos líneas intelectuales paralelas que rara vez se cruzan han surgido en nuestra comprensión evolutiva de la salud y los sistemas de salud en las últimas dos décadas. Primero, la creciente apreciación del papel que juegan los factores sociales y económicos en la configuración de la salud. Estos denominados determinantes sociales de la salud ahora son ampliamente aceptados como contribuyentes fundamentales para la salud de las poblaciones, como lo indica un cuerpo sustancial de trabajo empírico. Sabemos, por ejemplo, que los ingresos y la educación dan forma fundamental a la salud a lo largo del curso de la vida, que las disparidades por sexo y etnia afectan los resultados de salud, que las características del lugar (incluido el entorno construido) determinan las oportunidades para el comportamiento de promoción de la salud y el acceso a los recursos de atención médica, y que las políticas públicas, los incentivos del mercado y las fuerzas comerciales están inextricablemente vinculados con las condiciones que finalmente generan salud [1–4]. Esto ha llevado al reconocimiento de la centralidad de estos conceptos por parte de académicos de salud pública y organizaciones gubernamentales en todos los niveles. El informe de 2008 de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, presidido por Michael Marmot, fue un estudio histórico en esta área [5]. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos ha abogado por Public Health 3.0, que insta a pensar más allá de los entornos clínicos para incluir perspectivas complementarias de las instituciones comunitarias para vincular la prevención y el tratamiento con factores sociales, económicos y ambientales que ayuden a explicar los patrones de enfermedad en poblaciones. Varios libros han traducido estas ideas para el público en general [6,7], y lentamente, la comunicación del sector político y privado también está comenzando a reconocer el papel que juegan los determinantes sociales en la salud.

Un segundo capítulo ha seguido la aparición de tecnologías que pueden recopilar datos que caracterizan nuestra biología, cómo vivimos y las fuerzas con las que nos cruzamos con un detalle mucho mayor que nunca antes. Estos enfoques de “big data” (caracterizados típicamente por grandes volúmenes de datos, recopilados rápidamente y variados de distintos niveles de la organización humana [por ejemplo, desde lo biológico a lo social]) han allanado el camino a nuevas oportunidades sin precedentes para medir, analizar, y documentar la salud individual y de la población. En particular, estos enfoques (habilitados por las nuevas herramientas de análisis de datos de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático) han desplegado nuevas fuentes de datos y nuevas tecnologías que pueden mejorar la salud y mejorar la toma de decisiones a nivel individual y comunitario. El potencial de los big data para mejorar la salud se está haciendo evidente tanto en la revolución genómica que ha creado un enorme crecimiento en los enfoques de medicina de precisión para la salud como en la revolución digital en general. Estos avances tecnológicos han permitido obtener más datos sobre aspectos de la actividad humana, el comportamiento y el contexto. Los desarrollos recientes en genómica, big data e inteligencia artificial ofrecen perspectivas interesantes para el desarrollo de una nueva disciplina de salud pública de precisión, que promete ofrecer mayores mejoras en los resultados de salud de la población al proporcionar “la intervención adecuada a la población en el momento adecuado” [8].

Estas dos agendas conceptuales se han desarrollado por separado a través de diferentes comunidades con relativamente poca intersección. Sin embargo, no es difícil ver cómo cada uno puede informar al otro. La comprensión de que las condiciones sociales y económicas influyen en la salud sugiere que una mejor vigilancia de estos mismos determinantes puede guiar las oportunidades para intervenciones diseñadas para mejorar la salud en las poblaciones. Del mismo modo, reconocer que la salud está ineludiblemente vinculada a estos mismos factores exógenos puede impulsar la ciencia de datos para recopilar datos de comportamiento, de redes y comunitarios que pueden contextualizar e informar más completamente nuestra comprensión de los mecanismos biológicos que finalmente se manifiestan como enfermedad. Esto, a su vez, puede llevar a mejores decisiones informadas por la evidencia, por parte de los encargados de formular políticas a nivel global, nacional y comunitario, ya sea en organizaciones multilaterales, gobiernos nacionales, comunidades locales, corporaciones, compradores de atención médica o instituciones proveedoras, para mejorar la salud de las personas y la población.

Esta observación nos lleva a sugerir que es hora de lograr una síntesis transdisciplinaria de estas diferentes corrientes. Los determinantes sociales de la salud representan una agenda de acción para mejorar la salud que debe abarcar factores como el entorno social y construido de los barrios y las políticas gubernamentales relevantes para la salud. Esta agenda se puede mejorar mediante un compromiso serio con el papel que los datos y la tecnología están comenzando a desempeñar para mejorar la salud de la población. Hemos visto algunos esfuerzos iniciales, como la mencionada iniciativa de Salud Pública 3.0 que ha visto el progreso en la salud de la población como una “ciencia de convergencia” [9]. Además, en los Estados Unidos, el informe del Cirujano General en desarrollo tiene como objetivo comprender cómo pensar sobre los determinantes sociales puede mejorar la salud de las comunidades [10]. La Organización Panamericana de la Salud enfatiza la necesidad de una acción intersectorial sobre los determinantes sociales de la salud para lograr el acceso universal a la salud [11].
Estos esfuerzos apuntan a la observación de que el progreso en la salud de la población no puede depender de un solo sector y requiere una comprensión científica de la educación, los servicios sociales, el desarrollo económico, el medio ambiente (tanto construido como natural), la nutrición y la comercialización de alimentos, el diseño urbano y la salud. El éxito, visto a través de esta lente, depende de alianzas efectivas entre sectores que puedan informar mejor la comprensión de estas áreas, brindarles una mejor medición y vigilancia, y desarrollar enfoques innovadores para que esta comprensión informe el trabajo de quienes toman las decisiones.

Con el objetivo de acelerar esta síntesis, recientemente hemos lanzado la Rockefeller Foundation-Boston University Commission on Health Determinants, Data, and Decision-Making (la 3-D Commission; ver Agradecimientos). La 3-D Commission reúne a expertos de los campos de los determinantes sociales y la ciencia de datos junto con los encargados de tomar decisiones. La Comisión tiene como objetivo mejorar nuestra comprensión de las fuerzas que dan forma a la salud, y también crear recomendaciones que informarán la toma de decisiones para mejorar la salud de la población mundial. El proyecto se basa en la observación de que los determinantes sociales y económicos son importantes, que los datos pueden ayudarnos a comprender cómo importan, y usarlos juntos para informar la toma de decisiones, nos ayudarán a mejorar la salud de la población.

En el fondo, el proyecto hace dos preguntas fundamentales. Primero, ¿cómo creamos un nuevo enfoque basado en datos para orientar a los responsables políticos y profesionales que buscan mejorar la salud mediante la mejora de las condiciones sociales y económicas que impulsan la salud a nivel mundial y local? Segundo, ¿cómo creamos una demanda de inversión pública y privada en los determinantes sociales y económicos de la salud?

Es importante destacar que, mientras trata de involucrar a la literatura para mapear las oportunidades que surgen de los determinantes sociales de la salud y los datos, esta Comisión se enfoca en crear recomendaciones pragmáticas y orientadas a la acción para apoyar a quienes toman las decisiones al diseñar políticas e intervenciones para mejorar la salud de las poblaciones. Publicaremos un informe que detalla estas ideas y una colección de documentos que avanzan nuestro pensamiento en el área. Esperamos que este trabajo sirva de base para la acción en esta área en los próximos años hacia el objetivo de establecer un enfoque más integrado y poderoso para mejorar la salud de las poblaciones de manera eficiente y sostenible.