Contaminantes tóxicos ambientales de metal y riesgo de enfermedades cardiovasculares

Contaminantes tóxicos ambientales de metal y riesgo de enfermedades cardiovasculares

La exposición al arsénico, plomo, cadmio y cobre se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria. El mercurio no está asociado con el riesgo cardiovascular. Estos hallazgos refuerzan la importancia de los metales tóxicos ambientales sobre el riesgo cardiovascular, más allá de los roles de los factores de riesgo conductuales convencionales.

BMJ, 29/08/2018“Environmental toxic metal contaminants and risk of cardiovascular disease: systematic review and meta-analysis”

https://www.bmj.com/content/362/bmj.k3310?utm_medium=email&utm_campaign_name=201808243&utm_source=etoc_weekly

 

Objetivo: Realizar una revisión sistemática y metaanálisis de estudios epidemiológicos que investigan la asociación del arsénico, plomo, cadmio, mercurio y cobre con la enfermedad cardiovascular.

Diseño: Revisión sistemática y metaanálisis.

Fuentes de datos: Se buscaron en PubMed, Embase y Web of Science hasta diciembre de 2017.

Métodos de revisión: Se incluyeron los estudios que informaron las estimaciones de riesgo de enfermedad cardiovascular total, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular para los niveles de arsénico, plomo, cadmio, mercurio o cobre. Dos investigadores extrajeron de forma independiente información sobre las características del estudio y los resultados de acuerdo con las directrices PRISMA y MOOSE. Los riesgos relativos se estandarizaron a una escala común y se combinaron en los estudios para cada marcador usando metanálisis de efectos aleatorios.

Resultados: La revisión identificó 37 estudios únicos que comprenden 348.259 participantes no superpuestos, con 13.033 casos de enfermedad coronaria, 4.205 de accidente cerebrovascular y 15.274 resultados de enfermedad cardiovascular en conjunto. Al comparar los tercios superiores e inferiores de los niveles basales, los riesgos relativos combinados para el arsénico y el plomo fueron 1,30 (intervalo de confianza del 95% 1,04 a 1,63) y 1,43 (1,16 a 1,76) para las enfermedades cardiovasculares, 1,23 (1,04 a 1,45) y 1,85 (1,27 a 2,69) para enfermedad coronaria, y 1,15 (0,92 a 1,43) y 1,63 (1,14 a 2,34) para apoplejía. Los riesgos relativos para el cadmio y el cobre fueron 1,33 (1,09 a 1,64) y 1,81 (1,05 a 3,11) para las enfermedades cardiovasculares, 1,29 (0,98 a 1,71) y 2,22 (1,31 a 3,74) para la enfermedad cardíaca coronaria, y 1,72 (1,29 a 2,28) y 1,29 (0,77 a 2,17) para el accidente cerebrovascular. El mercurio no tuvo una asociación distintiva con los resultados cardiovasculares. Hubo una relación dosis-respuesta lineal para el arsénico, el plomo y el cadmio con los resultados de la enfermedad cardiovascular.

Conclusión: La exposición al arsénico, plomo, cadmio y cobre se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y enfermedad coronaria. El mercurio no está asociado con el riesgo cardiovascular. Estos hallazgos refuerzan la importancia de los metales tóxicos ambientales sobre el riesgo cardiovascular, más allá de los roles de los factores de riesgo conductuales convencionales.