Consumo de carbohidratos en la dieta y mortalidad

Consumo de carbohidratos en la dieta y mortalidad

Asociación en forma de U entre el porcentaje de energía de los carbohidratos y la mortalidad por todas las causas en la cohorte ARIC. El nivel de referencia es 50% de energía a partir de carbohidratos. Los resultados se ajustan por edad, sexo, raza, centro de pruebas ARIC, consumo total de energía, diabetes, tabaquismo, actividad física, nivel de ingresos y educación.

Tanto los porcentajes altos como bajos de los carbohidratos en la dieta se asocian con una mayor mortalidad, con un riesgo mínimo observado en el 50-55% de ingesta de carbohidratos. Los patrones dietéticos bajos en carbohidratos que favorecen a las proteínas y grasas derivadas de animales, de fuentes como el cordero, carne de res, cerdo y pollo, se asocian con una mayor mortalidad, mientras que aquellos que favorecen la ingesta de proteína y grasa derivada de plantas, de fuentes tales como vegetales, nueces, mantequilla de maní y panes integrales se asocian con una mortalidad menor, lo que sugiere que la fuente de alimentos modifica notablemente la asociación entre la ingesta de carbohidratos y la mortalidad.

The Lancet Public Health, 16/08/2018“Dietary carbohydrate intake and mortality: a prospective cohort study and meta-analysis”

https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(18)30135-X/fulltext

 

Las dietas bajas en carbohidratos, que restringen los carbohidratos a favor del aumento de la ingesta de proteínas o grasas, o ambas, son una estrategia popular para perder peso. Sin embargo, el efecto a largo plazo de la restricción de carbohidratos sobre la mortalidad es controvertido y podría depender de si los carbohidratos en la dieta son reemplazados por grasas y proteínas a base de plantas o animales. Nuestro objetivo fue investigar la asociación entre la ingesta de carbohidratos y la mortalidad.

Métodos: Estudiamos a 15.428 adultos de 45-64 años en cuatro comunidades de EE. UU., que completaron un cuestionario dietético al inscribirse en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) (entre 1987 y 1989) y que no informaron ingesta calórica extrema (< 600 kcal o> 4200 kcal por día para hombres y <500 kcal o> 3600 kcal por día para mujeres). El resultado primario fue la mortalidad por todas las causas. Investigamos la asociación entre el porcentaje de energía de la ingesta de carbohidratos y la mortalidad por todas las causas, teniendo en cuenta posibles relaciones no lineales en esta cohorte. Además, examinamos esta asociación, combinando datos ARIC con datos de ingesta de carbohidratos informados en siete estudios prospectivos multinacionales en un metanálisis. Finalmente, evaluamos si la sustitución de fuentes de grasas y proteínas vegetales o animales por carbohidratos afectaba la mortalidad.

Resultados: Durante una mediana de seguimiento de 25 años hubo 6.283 muertes en la cohorte ARIC, y hubo 40.181 muertes en todos los estudios de cohortes. En la cohorte ARIC, después del ajuste multivariable, hubo una asociación en forma de U entre el porcentaje de energía consumida de los carbohidratos (promedio 48,9%, SD 9,4) y la mortalidad: un porcentaje del 50-55% de energía a partir de carbohidratos se asocia con el menor riesgo de mortalidad. En el metanálisis de todas las cohortes (432.179 participantes), tanto el bajo consumo de carbohidratos (<40%) como el alto consumo de carbohidratos (> 70%) confieren un mayor riesgo de mortalidad que la ingesta moderada, que fue consistente con una asociación en forma de U (razón de riesgo combinada 1,20, 95% CI 1,09-1,32 para un bajo consumo de carbohidratos; 1.23, 1.11-1.36 para un alto consumo de carbohidratos). Sin embargo, los resultados variaron según la fuente de macronutrientes: la mortalidad aumentó cuando los carbohidratos se intercambiaron por grasas o proteínas derivadas de animales (1.18, 1.08-1.29) y la mortalidad disminuyó cuando las sustituciones se basaron en plantas (0.82, 0.78-0.87.

Interpretación: Tanto los porcentajes altos como bajos de los carbohidratos en la dieta se asociaron con una mayor mortalidad, con un riesgo mínimo observado en el 50-55% de ingesta de carbohidratos. Los patrones dietéticos bajos en carbohidratos que favorecen a las proteínas y grasas derivadas de animales, de fuentes como el cordero, carne de res, cerdo y pollo, se asociaron con una mayor mortalidad, mientras que aquellos que favorecían la ingesta de proteína y grasa derivada de plantas, de fuentes tales como vegetales, nueces, mantequilla de maní y panes integrales se asociaron con una mortalidad menor, lo que sugiere que la fuente de alimentos modifica notablemente la asociación entre la ingesta de carbohidratos y la mortalidad.

Fondos: National Institutes of Health.