Comprensión de las consecuencias de la desigualdad en la educación sobre las enfermedades cardiovasculares

Comprensión de las consecuencias de la desigualdad en la educación sobre las enfermedades cardiovasculares

Estimaciones del efecto de la educación en los resultados de las enfermedades cardiovasculares se explican por los factores de riesgo. Las estimaciones combinadas se refieren al efecto del IMC, la presión arterial sistólica y el comportamiento de fumar considerados juntos en un modelo

La obesidad, la presión arterial sistólica y el comportamiento de fumar median en una proporción sustancial del efecto protector de la educación sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y su intervención conllevaría reducciones en los casos de enfermedad cardiovascular atribuibles a niveles más bajos de educación. Sin embargo, más de la mitad del efecto protector de la educación sigue sin explicarse y requiere más investigación.

BMJ, 22/05/2019Understanding the consequences of education inequality on cardiovascular disease: mendelian randomisation study

Objetivos: Investigar el papel del índice de masa corporal (IMC), la presión arterial sistólica y el comportamiento de fumar al explicar el efecto de la educación sobre el riesgo de resultados de enfermedades cardiovasculares.

Diseño: Estudio de aleatorización mendeliana.

Ámbito: Los datos del Biobanco del Reino Unido y el estudio de la asociación internacional del genoma.

Participantes: predominantemente participantes de ascendencia europea.

Exposición: El logro educativo, el IMC, la presión arterial sistólica y la conducta de fumar en el análisis observacional y las variantes genéticas asignadas al azar para instrumentar estos rasgos en la asignación al azar mendeliana.

Medida de los resultados principales: El riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y enfermedad cardiovascular (todos los subtipos; medidos en odds ratio), y el grado en que esto está mediado a través del IMC, la presión arterial sistólica y la conducta de fumar respectivamente.

Resultados: Cada desviación estándar adicional de la educación (3,6 años) se asoció con un riesgo un 13% menor de enfermedad coronaria (odds ratio 0,86, intervalo de confianza del 95% 0,84 a 0,89) en el análisis observacional y un riesgo un 37% menor (0,63, 0,60 a 0,67) en el análisis de aleatorización mendeliana. Como proporción de la reducción del riesgo total, se estimó que el IMC medía en un 15% (intervalo de confianza del 95%: 13% a 17%) y 18% (14% a 23%) en las estimaciones de la asignación al azar observacional y mendeliana, respectivamente. Las estimaciones correspondientes fueron un 11% (9% a 13%) y un 21% (15% a 27%) para la presión arterial sistólica y un 19% (15% a 22%) y un 34% (17% a 50%) para el hábito de fumar. Se estimó que los tres factores de riesgo combinados mediaron el 42% (36% a 48%) y el 36% (5% a 68%) del efecto de la educación sobre la enfermedad coronaria en los análisis de asignación aleatoria observacional y mendeliana, respectivamente. Se obtuvieron resultados similares al investigar el riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y enfermedad cardiovascular.

Conclusiones: El IMC, la presión arterial sistólica y el comportamiento de fumar median en una proporción sustancial del efecto protector de la educación sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y su intervención conllevaría reducciones en los casos de enfermedad cardiovascular atribuibles a niveles más bajos de educación. Sin embargo, más de la mitad del efecto protector de la educación sigue sin explicarse y requiere más investigación.