Calidad alimentaria de la madre durante el embarazo y calidad alimentaria de la descendencia en la adolescencia

Calidad alimentaria de la madre durante el embarazo y calidad alimentaria de la descendencia en la adolescencia

La calidad de la dieta materna durante el embarazo se asocia con la calidad de la dieta de la descendencia a los 14 años. Estos hallazgos indican la importancia de separar las exposiciones dietéticas tempranas de las posteriores al estudiar las etiologías dietéticas de enfermedades propuestas para tener su origen durante el desarrollo.

La hipótesis de los orígenes del desarrollo de la salud y la enfermedad (DOHaD) postula que las exposiciones durante la vida temprana, como la ingesta alimentaria materna durante el embarazo, pueden tener un impacto de por vida en la susceptibilidad del individuo a las enfermedades. Los propios hábitos de estilo de vida del individuo son obviamente un factor adicional, pero solo tenemos un conocimiento limitado sobre cómo pueden interactuar con las exposiciones prenatales para determinar la enfermedad posterior. Para obtener más información sobre estas relaciones potencialmente complejas, examinamos la asociación longitudinal entre la calidad de la dieta materna durante el embarazo y la calidad de la dieta en la adolescencia temprana en una cohorte contemporánea.

Métodos y hallazgos: De 1996 a 2003, se estableció la Cohorte Nacional de Nacimientos de Dinamarca (DNBC). Se inscribieron mujeres de todo el país y se evaluó la ingesta dietética a mediados del embarazo simultáneamente con un cuestionario de frecuencia de alimentos (FFQ) de 360 ítems (https://www.dnbc.dk/-/media/arkiv/projekt-sites/dnbc/kodeboeger/dnbc-food-frequency-questionnaire/dnbc-food-frequency-questionnaire-pdf.pdf?la=en). Durante 2013–2018, se evaluó la ingesta alimentaria a los 14 años con un FFQ de 150 ítems (https://www.dnbc.dk/-/media/arkiv/projekt-sites/dnbc/kodeboeger/ffq-14/dnbc-ffq-14-english-translation.pdf?la=en) en los niños DNBC. En los 19.582 pares de madres e hijos incluidos en los análisis, la edad media (± desviación estándar [DE]) fue de 30,7 (± 4,1) años y 14,0 (± 0,0) años para las madres y los hijos, respectivamente. La mayoría de las madres (67%) y la descendencia (76%) se clasificaron como de peso normal. Para ambos cuestionarios, se desarrolló un Índice de alimentación saludable (HEI, por sus siglas en inglés) como un indicador de la calidad de la dieta basado en las Directrices alimentarias danesas actuales (FBDG) que incluye ocho componentes: frutas y verduras, pescado, fibras dietéticas, carne roja, ácidos grasos saturados (SFA), sodio, bebidas azucaradas (SSB) y azúcar añadida. La puntuación HEI se dividió en cuartiles; los individuos en el cuartil más alto representaban a aquellos con la dieta más óptima. La puntuación HEI materna se correlacionó positivamente con la puntuación HEI de la descendencia (Pearson r = 0.22, p <0.001). Se utilizó un modelo binomial lineal para estimar el riesgo relativo de que la descendencia se encuentre en el cuartil más alto de IES a los 14 años si la madre se clasificó en el cuartil 4 durante el embarazo. Los resultados mostraron que los bebés nacidos de madres que se encontraban en el cuartil HEI más alto durante el embarazo tenían más probabilidades de ubicarse en el cuartil HEI más alto a los 14 años (razón de riesgo [RR]: 2.1, intervalo de confianza [IC] del 95%: 2.0, 2.3, p <0,001). El ajuste del índice de masa corporal (IMC) materno antes del embarazo, paridad, educación, consumo de alcohol, actividad física, tabaquismo y lactancia, así como el consumo total de energía y el sexo de la descendencia, no influyeron en las estimaciones del efecto. Las limitaciones de nuestro estudio incluyen que se observó cierto sesgo de deserción hacia los participantes más sanos al comparar participantes con no participantes. El sesgo en el método FFQ también puede haber tenido una representación insuficiente de los adolescentes con una peor calidad de la dieta.

Conclusiones: En este estudio, utilizando datos de una gran cohorte nacional de nacimientos, observamos que la calidad de la dieta materna durante el embarazo se asocia con la calidad de la dieta de la descendencia a los 14 años. Estos hallazgos indican la importancia de separar las exposiciones dietéticas tempranas de las exposiciones dietéticas posteriores al estudiar las etiologías dietéticas de enfermedades propuestas para tener su origen durante el desarrollo, como, por ejemplo, la obesidad o el asma en entornos de observación.