Benzodiazepinas versus placebo para el trastorno de pánico en adultos

Benzodiazepinas versus placebo para el trastorno de pánico en adultos

Evidencia de baja calidad muestra una posible superioridad de las benzodiacepinas sobre el placebo en el tratamiento a corto plazo de los trastornos de pánico. La validez de los estudios es cuestionable debido al posible desenmascaramiento del precio, alto abandono y probable sesgo de publicación. Además, los estudios fueron solo estudios a corto plazo y no examinaron la eficacia en la enfermedad a largo plazo. Debido a estas limitaciones, nuestros resultados con respecto a la eficacia de las benzodiazepinas frente al placebo solo proporcionan una guía limitada para la práctica clínica. Además, la elección del médico no es entre las benzodiazepinas y el placebo, pero si entre las benzodiazepinas y otros agentes, incluidos los ISRS, tanto en términos de eficacia como de efectos adversos. Por lo tanto, la elección del tratamiento debe guiarse por las preferencias del paciente y debe equilibrar los riesgo y beneficios a largo plazo.

Revisión Cochrane, 28/03/2019Benzodiazepines versus placebo for panic disorder in adults

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico inesperados recurrentes de una sensación de miedo intenso que alcanza un pico en unos pocos minutos. El trastorno de pánico es un trastorno común, con una prevalencia estimada durante la vida del 1% al 5% en la población general y del 7% al 10% de prevalencia en entornos de atención primaria. Su etiología no se comprende completamente y es probablemente heterogénea.

El trastorno de pánico se trata con intervenciones psicológicas y farmacológicas, a menudo utilizadas en combinación. Aunque las benzodiazepinas se usan con frecuencia en el tratamiento del trastorno de pánico, las pautas antidepresivas, principalmente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como tratamiento de primera línea para el trastorno de pánico, en particular debido a su menor incidencia de dependencia y abstinencia en comparación con las benzodiacepinas. A pesar de estas recomendaciones, las benzodiacepinas se usan ampliamente en el tratamiento del trastorno de pánico, debido a su rápido inicio de acción.

Ojetivos: Evaluar la eficacia y la aceptabilidad de las benzodiazepinas versus placebo en el tratamiento del trastorno de pánico o agorafobia en adultos.

Métodos de búsqueda: Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane de Ensayos Controlados de Trastornos Mentales Comunes (CCMDCTR Estudios y Referencias), el Registro Central Cochrane de Ensayos Controlados (CENTRAL), MEDLINE (1950-), Embase (1974-) y PsycINFO (1967-) hasta el 29 de mayo 2018. También buscamos en las listas de referencias de trabajos y revisiones anteriores. Se estableció contacto con expertos en el campo para obtener datos adicionales.

Criterios de selección: Todos los ensayos controlados doble ciego (cegamiento de pacientes y personal) aleatorizaron de adultos con trastorno de pánico o sin agorafobia a benzodiazepina o placebo.

Recopilación y análisis de datos: Dos revisores verificaron de forma independiente la elegibilidad de los estudios y extrajeron los datos mediante un formulario estandarizado. Luego, los datos se introdujeron en Review Manager 5 mediante un procedimiento de doble verificación. En el contexto de eficacia, aceptabilidad y tolerabilidad.

Principales resultados: Se incluyeron 24 estudios en un total de 4.233 participantes, de los cuales 2.124 se asignaron al azar a benzodiacepinas y 1.475 a placebo. Los restantes 634 participantes fueron asignados aleatoriamente a otros tratamientos activos en ensayos de tres brazos. Se evaluó la calidad metodológica general de los estudios incluidos como deficiente. Se calificaron todos los estudios como riesgo de sesgo incierto en al menos tres dominios. Además, se consideró que 20 de los 24 estudios incluidos tenían un alto riesgo de sesgo en al menos un dominio.

Dos resultados primarios de eficacia y aceptabilidad mostraron una posible ventaja de las benzodiazepinas sobre el placebo. El cociente de riesgo estimado (RR) fue de 1,65 (intervalo de confianza (IC) del 95%: 1,39 a 1,96) a favor de las benzodiacepinas, que corresponde a un (IC del 95%: 3 a 7). La tasa de abandono fue menor entre los participantes tratados con benzodiazepinas (RR 0,50; IC del 95%: 0,39 a 0,64); el NNTB estimado fue de 6 (IC del 95%: 5 a 9). Se calificó la calidad de la evidencia tan baja como ambos resultados primarios. La posible ventaja de la benzodiazepina también se observó para la remisión (RR 1,61, IC del 95%: 1,38 a 1,88) y los datos de punto final para el funcionamiento social (diferencia de medias estandarizada (DME) -0,53, IC del 95%: -0,65 a -0,42), ambos con evidencia de baja calidad. Se evaluaron las pruebas para los otros resultados secundarios de baja calidad. Con la excepción del análisis de los datos de depresión (DME -0.22, IC del 95%: -0.48 a 0.04) y funcionamiento social (DME -0.32, IC del 95%: -0.88 a 0.24), todos los resultados secundarios a favor de las benzodiacepinas en comparación con el placebo. Sin embargo, el número de abandonos debido a los efectos adversos fue mayor con las benzodiacepinas que con el placebo (RR 1,58; IC del 95%: 1,16 a 2,15; evidencia de baja calidad). Además, nuestros análisis de eventos adversos mostraron que las benzodiazepinas (RR 1.18, IC del 95%: 1.02 a 1.37, evidencia de baja calidad) se vieron afectadas de manera significativa.

Conclusiones de los autores: Evidencia de baja calidad muestra una posible superioridad de las benzodiacepinas sobre el placebo en el tratamiento a corto plazo de los trastornos de pánico. La validez de los estudios es cuestionable debido al posible desenmascaramiento del precio, alto abandono y probable sesgo de publicación. Además, los estudios fueron solo estudios a corto plazo y no examinaron la eficacia en la enfermedad a largo plazo. Debido a estas limitaciones, nuestros resultados con respecto a la eficacia de las benzodiazepinas frente al placebo solo proporcionan una guía limitada para la práctica clínica. Además, la elección del médico no es entre las benzodiazepinas y el placebo, pero si entre las benzodiazepinas y otros agentes, incluidos los ISRS, tanto en términos de eficacia como de efectos adversos. Por lo tanto, la elección del tratamiento debe guiarse por las preferencias del paciente y debe equilibrar los riesgo y beneficios a largo plazo.