Asociación entre la exposición al maltrato infantil y el desarrollo posterior de síndromes funcionales de dolor somático y visceral

Asociación entre la exposición al maltrato infantil y el desarrollo posterior de síndromes funcionales de dolor somático y visceral

El riesgo de desarrollar un síndrome de sensibilidad central en aquellos expuestos y no expuestos al maltrato infantil desglosado por subtipo somático o visceral.

Los efectos debilitantes de los síndromes de sensibilidad central conllevan una carga física, psicológica y económica sustancial tanto para las personas a las que se les diagnostica como para los servicios de salud que los atienden. Deben considerarse los enfoques de prevención primaria y secundaria dirigidos al maltrato infantil, para minimizar la carga asociada a los síndromes de sensibilidad central.


El maltrato infantil es un problema de salud pública mundial vinculado a una gran carga de mortalidad y morbilidad. Este estudio se basa en la literatura actual para explorar el riesgo de desarrollar síndromes de sensibilidad central (CSS) (que consisten en síndromes de dolor somático y visceral) posteriores a la exposición al maltrato infantil.

Métodos: Estudio de cohorte abierto basado en la población retrospectivo utilizando la base de datos de atención primaria del Reino Unido, ‘The Health Improvement Network’, entre el 1 de enero de 1995 y el 31 de diciembre de 2018. 80.657 pacientes adultos que habían experimentado maltrato infantil o problemas relacionados con el maltrato (pacientes expuestos) fueron emparejados a 161.314 pacientes no expuestos por edad y sexo. Los resultados de interés fueron el desarrollo de CSS somático (fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, trastorno de la articulación temporomandibular, dolor crónico de espalda baja, dolor de cabeza crónico, síndrome de dolor miofascial y síndrome de piernas inquietas) o de naturaleza visceral (cistitis intersticial, vulvodinia, prostatitis crónica y síndrome de intestino irritable). Los tamaños del efecto se presentan como razones de tasa de incidencia ajustadas (aIRR) con intervalos de confianza (IC). Los modelos se ajustaron para las siguientes covariables al ingreso de la cohorte: edad, sexo, privación, ansiedad, depresión y enfermedades mentales graves.

Resultados: La edad promedio de ingreso a la cohorte fue de 23,4 años y la mediana de seguimiento fue de 2,2 años. Hubo un mayor riesgo de desarrollar fibromialgia (aIRR 2,06; IC 95% 1,71–2,48), síndrome de fatiga crónica (1,47; 1,08–2,00), dolor lumbar crónico (1,99; 1,68–2,35), síndrome de piernas inquietas (1,82; 1,41 –2,35) y síndrome del intestino irritable (1,15; 1,08–1,22) en comparación con el grupo no expuesto, mientras que no se observó asociación estadística con el desarrollo del trastorno de la articulación temporomandibular (1,00; 0,88–1,13), dolor de cabeza crónico (1,04; 0,59–1,86 ), cistitis intersticial (1,19; 0,51–2,74), vulvodinia (0,65; 0,34–1,26), prostatitis crónica (0,34; 0,07–1,77) y síndrome de dolor miofascial (0,88; 0,36–2,14). Los números de resultado fueron bajos, probablemente debido a la rareza de las condiciones viscerales (aparte del síndrome del intestino irritable). La asociación entre una historia de maltrato infantil y CSS se observó principalmente en CSS somático.

Interpretación: Los efectos debilitantes de los síndromes de sensibilidad central conllevan una carga física, psicológica y económica sustancial tanto para las personas a las que se les diagnostica como para los servicios de salud que los atienden. Deben considerarse los enfoques de prevención primaria y secundaria dirigidos al maltrato infantil, para minimizar la carga asociada a los síndromes de sensibilidad central.