Asociación de contacto social con la demencia y cognición

Asociación de contacto social con la demencia y cognición

Asociación de la frecuencia de contacto social con amigos y familiares a la edad de 50, 60 y 70 años y demencia incidente: Gráfico de HR para la demencia según la puntuación de contacto social.

Este estudio sugiere un efecto protector del contacto social contra la demencia y que un contacto más frecuente confiere una mayor reserva cognitiva, aunque es posible que la capacidad de mantener un mayor contacto social pueda ser un marcador de reserva cognitiva. Los futuros estudios de intervención deben tratar de examinar si mejorar la frecuencia del contacto social es factible, aceptable y eficaz para cambiar los resultados cognitivos.

 

PLOS Medicine, 02/08/2019Association of social contact with dementia and cognition: 28-year follow-up of the Whitehall II cohort study

 

Es necesario identificar objetivos para prevenir o retrasar la demencia. El contacto social es un objetivo potencial para los estudios clínicos y de salud pública, pero los estudios observacionales anteriores tuvieron un seguimiento breve, lo que hace que los hallazgos sean susceptibles al sesgo de causalidad inversa. Por lo tanto, examinamos la asociación del contacto social con la demencia incidente posterior y la cognición con un seguimiento de 28 años.

Métodos y hallazgos: Realizamos un análisis retrospectivo del estudio de cohorte prospectivo longitudinal Whitehall II de empleados de los departamentos del servicio civil de Londres, de 35 a 55 años en la evaluación de referencia en 1985-1988 y seguimos hasta 2017. El contacto social se midió seis veces mediante un cuestionario de autoinforme de frecuencia de contacto con parientes y amigos que no conviven. El estado de demencia se determinó a partir de tres bases de datos clínicas y de mortalidad vinculadas, y la cognición se evaluó cinco veces utilizando pruebas de memoria verbal, fluidez verbal y razonamiento. Los modelos de regresión de Cox con ponderación de probabilidad inversa para tener en cuenta el desgaste y las ausencias examinaron la asociación entre el contacto social a los 50, 60 y 70 años y la demencia incidente posterior. Los modelos lineales mixtos examinaron la asociación del contacto social en la mediana edad entre 45 y 55 años y la trayectoria cognitiva durante los siguientes 14 años. Los análisis se ajustaron por edad, sexo, etnia, estado socioeconómico, educación, comportamientos de salud, estado laboral y estado civil. De los 10.308 participantes del estudio Whitehall II, 10.228 proporcionaron datos de contacto social (edad media 44,9 años [desviación estándar (DE) 6,1 años] al inicio del estudio; 33,1% mujeres; 89,1% etnia blanca). El contacto social más frecuente a la edad de 60 años se asoció con un menor riesgo de demencia (cociente de riesgo [HR] para cada DE mayor frecuencia de contacto social = 0,88 [IC del 95%: 0,79, 0,98], p = 0,02); el tamaño del efecto de la asociación del contacto social a los 50 o 70 años con la demencia fue similar (0,92 [IC del 95%: 0,83, 1,02], p = 0,13 y 0,91 [IC del 95%: 0,78, 1,06], p = 0,23, respectivamente) pero no estadísticamente significante. La asociación entre el contacto social y la demencia incidente fue impulsada por el contacto con amigos (HR = 0.90 [IC 95% 0.81, 1.00], p = 0.05), pero no se encontró asociación para el contacto con familiares. El contacto social más frecuente durante la mediana edad se asoció con una mejor trayectoria cognitiva posterior: la función cognitiva global fue 0.07 (IC 95% 0.03, 0.11), p = 0.002 SDs mayor para aquellos en el tercil más alto versus el más bajo de frecuencia de contacto social, y esta diferencia se mantuvo durante 14 años de seguimiento. Los resultados fueron consistentes en una serie de análisis post hoc, diseñados para evaluar posibles sesgos. Una limitación de nuestro estudio es la determinación del estado de demencia a partir de los registros electrónicos de salud en lugar de la evaluación en persona del estado de diagnóstico, con la posibilidad de que los casos de demencia más leves tengan más probabilidades de perderse.

Conclusiones: Los resultados de este estudio sugieren un efecto protector del contacto social contra la demencia y que un contacto más frecuente confiere una mayor reserva cognitiva, aunque es posible que la capacidad de mantener un mayor contacto social pueda ser un marcador de reserva cognitiva. Los futuros estudios de intervención deben tratar de examinar si mejorar la frecuencia del contacto social es factible, aceptable y eficaz para cambiar los resultados cognitivos.