Actividad intelectual exigente y capacidad cognitiva en la vida posterior (la conjetura de “usarlo o perderlo”)

Actividad intelectual exigente y capacidad cognitiva en la vida posterior (la conjetura de “usarlo o perderlo”)

La actividad intelectual exigente autoinformada no se asocia con la evolución del deterioro cognitivo en la edad avanzada, aunque si se asocia con la adquisición de capacidad a lo largo de la vida. En general, los hallazgos sugieren que los adultos de alto rendimiento se involucran y aquellos que se involucran más están protegidos contra el deterioro relativo.

BMJ, 10/10/2018Intellectual engagement and cognitive ability in later life (the “use it or lose it” conjecture): longitudinal, prospective study

 

Objetivos: Examinar la asociación entre la actividad intelectualmente exigente y la capacidad cognitiva en la vida posterior, y determinar si el mantenimiento de la actividad intelectual exigente compensará el declive cognitivo relacionado con la edad.

Diseño: Estudio observacional longitudinal, prospectivo.

Ámbito: Voluntarios no clínicos mayores (todos nacidos en 1936) que viven independientemente en el noreste de Escocia.

Participantes: Muestra de 498 voluntarios que participaron en la Scottish Mental Health Survey de 1947, desde un año de nacimiento (1936).

Principales medidas de resultado: La capacidad cognitiva y la trayectoria del deterioro cognitivo en la vida posterior. La actividad intelectual exigente típica se midió mediante un cuestionario, y se obtuvieron mediciones cognitivas repetidas de la velocidad de procesamiento de la información y la memoria verbal durante un período de 15 años (registrando más de 1200 puntos de datos longitudinales para cada prueba cognitiva).

Resultados: La actividad intelectual exigente se asoció significativamente con el nivel de rendimiento cognitivo en la vida posterior, y cada punto en una escala de 24 puntos representó una puntuación de 0,97 en el rendimiento cognitivo estandarizado (tipo CI) para la velocidad de procesamiento y 0,71 puntos para la memoria (ambos P <0,05). La participación en las actividades de resolución de problemas tuvo la mayor asociación con las ganancias cognitivas del ciclo de vida, y cada punto representó 0,43 en la puntuación de rendimiento cognitivo estandarizado, en la velocidad de procesamiento y 0,36 puntos para la memoria (ambos P <0,05). Sin embargo, la actividad intelectual exigente no influyó en la trayectoria del declive relacionado con la edad en el rendimiento cognitivo. La participación en actividades estimulantes intelectuales se asoció con la capacidad de la vida temprana, con correlaciones entre la actividad intelectual con la capacidad infantil y la educación de 0.35 y 0.22, respectivamente (ambas P <0.01).

Conclusión: Estos resultados muestran que la actividad intelectual exigente autoinformada no se asocia con la evolución del deterioro cognitivo en la edad avanzada, aunque si se asocia con la adquisición de capacidad a lo largo de la vida. En general, los hallazgos sugieren que los adultos de alto rendimiento se involucran y aquellos que se involucran más están protegidos contra el deterioro relativo.